Ateo Agnóstico: diferencia, definición y más

Nuestro mundo siempre se ha debatido entre lo que existe y lo que no existe, es un debate que pareciera no tener fin, porque mientras muchos afirman la existencia de seres divinos hay quienes la refutan en su totalidad. Hoy hablaremos un poco sobre el Ateo Agnóstico. (Ver también: Historia del Ateísmo)

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¿Qué es un ateo y un agnóstico?

La mente humana es un total misterio para nosotros, a pesar de nuestros esfuerzos por desentrañar sus más profundos secretos y por hacer que la mente humana sea un libro abierto para nosotros, no hemos conseguido que eso suceda.

Nuestro cerebro nos permite hacer muchas cosas, nuestra mente es la que lo inicia todo, sin ella no somos nada, no existiríamos, no sabríamos quiénes somos, es un punto clave para nuestra existencia porque aunque existamos físicamente, si nuestra mente no lo recuerda entonces no somos una existencia.

Debido a todos los procesos que ocurren en segundo plano nosotros podemos caminar, correr, respirar, sentir, oler, pensar, tocar, hacer todo eso de forma inconsciente; es decir, si iniciamos una carrera estamos consciente de lo que hicimos, pero si en el trayecto hablamos con alguien, perdemos la noción de que estamos corriendo, es una tarea que pasa a ser ejecutada en segundo plano.

Es tan sorprenderte que, aún cuando estamos durmiendo nuestro cerebro sigue ejecutando tareas muy importantes y que son vitales para que podamos seguir viviendo, por ejemplo, la respiración, mientras dormido todavía respiramos con tal normalidad, pero no estamos consciente de ello.

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Cuando dormimos nos movemos y no sentimos ese movimiento, y hay quienes dicen que dichos movimientos son aleatorios, pero hay quienes afirman que hay patrones en dichos movimientos; es decir, nuestro cerebro recuerda cuáles son nuestras posiciones para dormir y así nos acomoda sin que nosotros estemos consciente de ello.

Mientras dormimos podemos hablar, incluso levantarnos de la cama y caminar, y si estamos con otra persona nos verá y escuchará pero no recordaremos al día siguiente lo que hicimos la noche anterior. Todo lo hacemos con un cerebro excepcional que, ejecuta millones de tareas en segundo plano durante todo el año y por toda nuestra vida.

El mundo de los sueños es otra realidad, es como una dimensión a la que tenemos acceso cuando dormimos, es un universo paralelo al nuestro al que sólo nosotros podemos entrar y sólo sucede cuando dormimos. Nuestro cerebro es capaz de simular mundos enteros, lugares exóticos y deleitarnos con ellos.

En el  mundo de los sueños no hay límites, se puede hacer lo que sea y cuando sea. Hay personas que no pueden controlar sus sueños, por lo tanto, no están conscientes de lo que sueñan, y llega un momento en que esas personas toman por verdadero lo que ven en los sueños, es decir, confunden la realidad con el mundo de los sueños.

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Existen otras personas que pueden soñar y estar consciente de lo que sucede en sus sueños, son personas que tienen sueños lúcidos; es decir, están totalmente consciente de lo que sucede en sus sueños y eso les permite modificaros, agregar o quitar elementos para que desaparezcan o aparezcan en sus sueños.

A nuestro alrededor tenemos universos que son totalmente desconocidos para nosotros, por ejemplo el mar, nosotros no hemos explorado en su totalidad todo el mar; el universo exterior, la mente del hombre, hay tantas cosas que no sabemos y que es por eso que buscamos respuestas sobre todo en cualquier lugar.

Los humanos siempre han sido una raza curiosa, es decir, siempre quieren las respuestas a sus preguntas y cuando las tienen, formulan más preguntas para encontrar más respuestas y así, es un ciclo, pero gracias a eso hoy día se pueden explicar muchísimos fenómenos que antes se les atribuían a fuerzas sobrenaturales.

Cuando los humanos no comprendían las cosas en el antiguo mundo, y para no reventarse el coco pensando en el qué, porqué y cómo de las cosas, lo resolvían todo con la existencia de una fuerza suprema creadora de todo lo que hoy día conocemos y vemos.

A esa fuerza suprema creadora de todo, que todo lo sabe y todo lo ve, le dieron el nombre de Dios, o dioses, según sea la mitología en la que hablemos. Estas fuerzas sobrehumanas existen desde siempre y lo crearon todo. Hay dioses que afirman que no tuvieron un creador, por lo tanto son dioses que nunca fueron creados, que siempre existieron y siempre existirán. Hay otros dioses que sí tuvieron sus inicios en el cosmos y tuvieron piedad de los humanos.

Ante cualquier evento que en aquellos tiempos no se podían explicar a ciencia cierta, las personas se la atribuían a un dios o dioses, por ejemplo los relámpagos, en una mitología griega decían que era la furia de Zeus, dios del rayo; pero en la nórdica decían que era la furia de Thor, dios del rayo en esa mitología.

Es importante hacer especial mención en que no todos los seres humanos creyeron ciegamente en la existencia de fuerzas divinas que regían el comportamiento humano o que crearon a los humanos. Hay personas personas totalmente adversas a esas creencias.

Los ateos, personas que se negaban a la existencia de fuerzas divinas y que consideraban que todos los fenómenos del mundo tenían una explicación y que era el deber de los humanos descubrir esa explicación y compartirla con el resto del mundo.

En el mundo antiguo reinaba muchos el misticismo y estos fueron pensamientos que condenaron a muerte a muchas personas, porque negaban la existencia de un Dios o de los dioses, y sus estudios fueron considerados herejías, por lo cual los quemaban.

A pesar de la guerra que se llevaba a cabo en contra de la naciente ciencia, la religión no cesaba de difundir la existencia de sus dioses y que todo lo que sucede a nuestro alrededor es porque ellos lo permiten. La ciencia buscaba la verdad detrás de las afirmaciones de los religiosos, pero eso le valió la muerte de cientos de personas a lo largo de la historia.

Por otro lado, no todas las personas eran ateos y nos todos eran religiosos, existía y existe un grupo de personas que no niegan la existencia de los dioses o de fuerzas divinas que gobiernan el universo, pero tampoco dan por sentado la existencia de los mismos. Estás personas son llamadas Agnósticos, personas que suspenden sus creencias en seres divinos, pero no descartan que realmente existan.

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La existencia de seres sobrehumanos que gobiernan la realidad, el plano espiritual y todo lo que rige al universo, siempre ha sido objeto de grandes debates. En nuestro tiempo ya no cobra la vida de las personas como sucedía en tiempos remotos.

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Como mencionamos anteriormente las personas siempre tuvieron la creencia de que somos creación de un ser divino o de un conjunto de ellos, esas ideas fueron implantadas en las mentes de las personas del mundo antiguo. La historia registra a grandes personajes que afirmaron tener un contacto directo con seres celestiales quienes les asignaron una misión en la tierra, dicha misión consistía en hablar sobre la existencia de ellos y que deben adorarlos a ellos, no a ningún otro dios.

Un ejemplo bastante claro y famoso sobre estos personas en la historia es Zoroastro, un hombre que un día recibió el mensaje Ahura Mazda, el dios creador que nunca fue creado. En su encuentro, Ozmur también conocido como Ahura Mazda, le dio la tarea que ir por el mundo predicando su palabra.

Aquí suece algo importante porque Zoroastro, aunque no se tiene mucha documentación sobre él, se cree era inraní, y por aquél entonces, los persas adoraban a muchos dioses, es decir, sus religiones eran politeístas. Esto cambió totalmente cunaod Zoroastro entró en escena.

Zoroastro fue quien introdujo en el mundo la primera religión monoteísta de la que se tiene conocimiento hasta el día de hoy, consiguió muchos devotos para el dios Ahura Mazda, y su religión predominó por mucho tiempo, hasta que aparecieron el cristianismo y el islam. (Ver también: Filosofía del Ateísmo)

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Otros de los grandes personas es Jesucristo, cuya religión se inició después, siglos después de la de Zoroastro. Aunque Jesucristo es considerado un Dios por ser hijo de Dios y a la vez ser Dios mismo hecho humano; es decir, Jesucristo forma parte de una trinidad: Dios-padre, Dios-hijo, Dios-espíritu santo.

Joseph Smith es otro de los personas en la historia que afirmó haber tenido un contacto directo con una deidad celestial, Joseph es el fundador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, los mormones. María y José, fueron otros que tuvieron un contacto directo con los seres celestiales.

El asunto en todo esto, es que más allá de todas aquellas personas que han afirmado ser tocados por un dios o dioses, no pueden comprobarlo a ciencia cierta, es decir, más allá de los testigos que afirman haberlo visto también, no existe evidencia alguna de que realmente eso haya sucedido, de que alguno de ellos haya sido tocado por algún dios.

Y es en ese punto en donde las cosas se complican y entran en conflicto con aquellas personas que no creen, que son resistentes a la fe de cualquier religión. Eso sucede porque mientras Zoroastro consideraba ser el profeta del Dios Ozmur, habían humanos que estaban buscando las respuestas a los relámpago de una forma racional y no atribuyénselo a un dios.

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Habían culturas en el mundo antiguo que eran más flexibles que otras, en donde respetaban la libertad de pensamiento de cada quien y no enviaban a la horca a todo el que desafiara las creencias de un dios o dioses. Un ejemplo de estas culturas es la egipcia. Los egipcios tenían sus propios sistemas religiosos, tenías sus dioses y los adoraban, sus religiones era politeístas, pero ellos no limitaban siempre a las personas a creer en la existencia de sus dioses, había libertad de pensamientos.

Es importante mencionar que esto no sucedía en todos los tiempos, hubo gobiernos que persiguió a los que ellos llamaban «herejes», que iban en contra de la creencia de sus dioses. Pero un ejemplo de que eran un civilización de pensamiento abierto es la existencia de Hipatía de Alejandría.

Una filósofa, matemática, astrónoma, escritora e inventora griega de origen egipcio. Es la mujer científica más antigua de la que se tiene conocimiento, se le considera la primera mujer científica dela historia y ella no descartaba la existencia de sus dioses, pero tampoco daba por hecho que realmente existieran.

Más allá de la duda de si existieron o no, eso formaba parte de su cultura ancestral, era lo que creía su padre, y todos sus anteriores a ella. Cuando los cristianos llegaron a Egipto, no lo hicieron de una forma pacífica, sino que llegaron atacando las creencias de los egipcios en ese entonces.

Ésto hizo que Hipatía sintiera un poco de apego a su cultura y en más de una ocasión, con palabras finas dejó claro que ella no cambiaba a sus dioses antiguos por uno nuevo al que muestran usando la brutalidad y la violencia.

Hipatía no podía probar la existencia de sus dioses, pero sí pudo probar que la tierra no era el centro del universo, que era el sol (en aquella época no se usaba el término de galaxias) además descubrió que la tierra estaba en constante movimiento sin que nos diéramos cuenta y además propuso la idea de que la misma giraba sobre su propio eje.

Por aquél entonces los cristianos ya habían tomado cargos importantes dentro del gobierno egipcio y ya tenían en la mira a la curiosa mujer que refutaba la creencia de que la tierra era el centro del universo. Además, por si fuera poco, Hipatía no reconocía al Dios cristianos como su dios personal.

Las cosas se complicaron aun más cuando Hipatía comenzó a darle consejos directo al gobernador de Alejandría quien había sido su alumno años anteriores, y en aquellos tiempos era inadmisible que una mujer aconsejara a un hombre y más si él estaba al frente de su pueblo.

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Debido a eso y a muchas otra cosas, Hipatía fue violada, humillada, apedreada y brutalmente asesinada por las élites asesinas de un grupo de élite de los cristianos conocidos como los «ejecutores», allí murió Hipatía pero su trabajo permaneció y finalmente se demostró que ella tenía razón con respecto a que la tierra no era el centro de todo y que la misma se estaba desplazando sin que nosotros lo sintiéramos.

El ateísmo agnóstico, también llamado agnosticismo ateísta, combina el ateísmo con el agnosticismo. Los ateos agnósticos son ateos porque no creen en la existencia de alguna deidad, y son agnósticos porque no afirman saber que una deidad no exista. El agnóstico ateo contrasta con el agnóstico teísta, que son los que creen en uno o más dioses pero sin afirmar tener conocimiento de que existan.

Diferencia entre ateo y agnóstico

Tanto el ateísmo como el agnosticismo parecieran que son muy parecidos, pero la realidad es que sí, son parecidos, aunque tienen una diferencias muy superficiales pero que es seguro que todos son capaces de visualizarlas claramente.

El ateo, desde hace milenios siempre se ha opuesto a la existencia de un ser supremo, a que hubo una fuerza sobrehumana, una deidad que lo hizo todo y que todo sucede por su divina voluntad o voluntades (en caso de los dioses). (Ver también: Ateísmo Religioso)

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Incluso dentro de las culturas más brutales y bárbaras han habido personas que no han creído en la existencia de los dioses de sus religiones, por ejemplo, dentro de la cultura vikinga en donde la religión era politeísta, habían vikingo que no vivían por los dioses, que no creían en la existencia de ellos.

Por otro lado, dentro de la mitología griega, en donde también se creía en una grama de dioses, siendo 12 de ellos los principales y todos comandados por Zeus, había gente que no creía en la existencia de los mismos y que buscaban por su propia cuenta las respuestas a su interrogantes más allá de la respuestas de los dioses.

Cuando sucedía un evento natural nuevo y la gente no comprendía los orígenes de dicho evento, inmediatamente lo relacionaban con alguno de los dioses y así se quedaba, pero siempre estaba esa persona que se preguntaba ¿Qué es eso? ¿Por qué sucedió? ¿Qué lo causó? ¿De qué está compuesto? y un sin fin de preguntas que lo llevarían años o tal vez siglos más tarde a encontrar una respuesta aceptable.

Es precisamente ese pensamiento curios y no conformista lo que ha llevado a nuestra sociedad a evolucionar, a desarrollar matemáticas para poder comprender todo lo que nos rodea a través de los números. No podemos tratar algo si ese algo no tiene una forma que podamos manejar.Muchos de los eventos que hemos visto en toda nuestra historia son cosas que nosotros no podemos tocar, como el viento que no lo podemos ver, pero por medio de las matemáticas podemos tratarlo, calcularlo y ser precisos en ello.

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Es precisamente el trabajo de muchos ateos lo que provocó una guerra entre la naciente ciencia y la religión, en donde la religión era que, en un comienzo, predominó; sin embargo, con el paso del tiempo la ciencia pudo demostrar muchísimas cosas de forma natural que anteriormente se la atribuían a los dioses o a un dios.

Para que so sucediera tuvieron que pasar muchísimos años y muchas vidas tuvieron que ser arrebatadas porque sus estudios amenazaban la existencia de los dioses, o de algún tipo de deidad que gobernaba el universo y la vida de las personas. Por otro lado, muchos de esos científicos del pasado no eran del todo ateos, sino que estaban abiertos a la posibilidad de la existencia de seres de dimensiones superiores a nosotros que dieron origen  a todo lo que hoy conocemos y damos por verdad.

Éstos científicos recibieron el nombre agnósticos. Dicho término apareció en el año 1869 de una forma definida y que definía a las personas que no daban por hecho la existencia de dios que no se negaban a la probabilidad de su existencia; quien acuñó éste término fue  Thomas Henry Huxley.

Que  Thomas Henry Huxley, acuñara el término no lo convierte en el primer agnóstico porque si bien, en la antiguedad no existía dicha definición, la historia sí registra a antigüos agnósticos siglos antes de  Thomas Henry Huxley.

Protágoras es uno de los primeros agnósticos de los que se tiene conocimiento, su punto de vista hacia los dioses se veía reflejada en que él en lo personal no creía en la existencia de un dios pero era porque no se podía probar la inexistencia del mismo, por el contrario, si se probara la existencia de uno de ellos, entonces lo aceptaría.

Es una situación que sucede mucho en nuestros días en donde las personas que no son abiertamente creyentes, afirman no serlo porque precisamente no hay pruebas verídicas que puedan afirmarnos que las deidades existen y que somos creación de ellos.

Cualquier persona creyente te puede venir a decir que tuvo un encuentro personal con algún dios y que por tal razón es creyente de dicho dios, y que tú puedas tener un encuentro como ese debes creer, pero en realidad ellos no pueden probar si de verdad tuvieron ese encuentro, porque pudo ser también que todo es producto de su imaginación.

Esa es la diferencia más marca entre un creyente, un ateo y un agnóstico. El creyente creen en la existencia absoluta de un dios supremo que lo creó todo, o bien puede ser un conjunto de dioses supremos que llevan las riendas del destino del universo y de todo lo que en él hay.

La persona que es atea no creen en la existencia de ningún dios, ni en un grupo de deidades. Consideran que el universo no necesitó la ayuda de una fuerza divina para ser creado, Consideran que la existencia de las deidades supremas el algo totalmente irrelevante para el hombre. El ateo sólo cree en lo que la ciencia puede demostrar, algo fuera de eso es totalmente inadmisible.

El agnóstico se cierra a la creencia de seres supremos. Son el punto neutro entre el creer y el no creer, porque el agnóstico no descarta la existencia de los dioses, tomando en cuenta que es algo que los humanos no podemos probar, es decir, la existencia de los dioses. Sin embargo, están totalmente abiertos a la posibilidad de que ellos existan. (Ver también: Ateísmo Humanista)

Definición

En nuestro mundo vamos a encontrar una gran variedad de religiones, algunas son muy similares a otras, o bien son derivadas de otras religiones, lo cierto es que son sistemas religiosos muy presentes en nuestras vidas que de cierta forma, y aunque no queramos relacionarnos con ellas, están presentes en nuestro diario vivir.

Algunas religiones son más antiguas que otras, muchas de ellas tienen una historia muy rica y unos conceptos bastante llamativos y que valen la pena profundizar en ellos. Hay otras religiones que han tenido una historia de guerras y más guerras, como la cristiana y la islámica.

Aunque los objetivos de la religión cristiana son llevar paz, amor, felicidad y enseñar el camino hacia la vida  eterna a las personas, sus líderes terrenales son simples mortales que se toman todo a lo extremo e inician guerras por eso. Los mismo ha pasado con el islam.

Otras religiones han tenido encuentros bélicos pero en su contra, jamás atacando a otras religiones o pueblos, por ejemplo el budismos y el taoísmo. Religiones cuyos conceptos son bastante llamativos y que nos permiten ver al mundo desde otra perspectiva, estos dos son bastante filosóficas también.

Además están las personas que prefieren mantenerse a raya de cualquier creencia sobre alguna deidad suprema o divina. Estás personas sólo creen en lo que la ciencia puede probar, consideran que todo tiene una explicación razonable y que las cosas no suceden porque un hombre con una larga barba blanca que está sentado en su trono en el cielo, usó su varita para que las cosas sucedan. Estás personas son llamadas ateos.

Existe otro grupo de personas en el mundo que no se cierran en su totalidad a la existencia de los seres supremos a los que llamamos dioses, pero tampoco dan por hecho la existencia de los mismos, prefieren mantenerse neutrales en éste tipo de temas.

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Tienen una inclinación marcada hacia los temas científicos y en lo que la ciencia puede probar, más como los dioses son cosas que no vemos y que no existe método alguno para probar sus existencias, entonces no creen abiertamente en ellos, pero no descartan la probabilidad de que sí existan. Estás personas son llamadas agnósticos.

A final de cuentas los seres humanos somos libres de creer lo que nosotros queramos, si queremos inventarnos un dios y alabarlo podemos hacerlo, no hay nadie que nos impida hacerlo. Pero si plano consideramos que no es necesario un dios para que nosotros vivíamos, entonces estamos en todo el derecho no creer en él. Todo está en nuestra mente, en cómo veamos y percibamos al mundo y todo lo que nos rodea.

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