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Cristianismo primitivo, conoce su origen, importancia y características

Cristianismo primitivo o paleocristianismo, surgió como una secta apocalíptica del judaísmo, llamada también judeocristianismo, por los historiadores. Se auto nombraron “Nazarenos” o “Los del Camino”, asistían a las sinagogas y creían en Jesús de Nazaret como su Mesías.

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Breve historia del Cristianismo primitivo

Primeramente hay que recordar que los primeros cristianos fueron judíos, bien sea por nacimiento o por conversión, según el Nuevo Testamento. La primera comunidad cristiana estuvo centrada en Jerusalén y los líderes más destacados eran Pedro, Santiago y Juan. (ver artículo: Donde crucificaron a Jesús de Nazaret)

La influencia de Pablo Tarso en el pensamiento cristiano es la más respetada y reconocida que la de cualquier otro escritor del Nuevo Testamento.

Ellos enseñaban que Yeshua el Nazareno o Jesús de Nazaret era el Mesías que anunciaron los profetas. Yahve lo había resucitado después de su crucificación por parte de las autoridades romanas y judías, así lo narra el Nuevo Testamento. Enseñan el Torá como regla de vida y las obras del Espíritu Santo, tal como Jesús nos enseñó.

En los años 30, principios del siglo I y parte del II, surgió un movimiento gnóstico cristiano, el mismo sostenía que la salvación del hombre sólo era posible por medio del conocimiento interior, no de la fe, negando incluso la crucifixión de Jesús y cuestionando episodios bíblicos.

Había muchos profetas apocalípticos, aprovechándose de la profunda desazón nacional y fanatismo religioso por parte de algunos sectores. Dentro de ese contexto surgió un movimiento baptista y nacionalista en torno a Juan el Bautista, en la localidad de Galilea. (ver artículo: Cristianismo Bautista)

Quienes formaron la iglesia cristiana primitiva se encargaron de difundir los evangelios y sus palabras, según sus creencias, estaban inspiradas por el Espíritu Santo. Así se convirtieron en predicadores del Evangelio.

Luego formaron un canon, un conjunto de normas y criterios unificados en materia religiosa, las que fueron consideradas herejías por las diferentes corrientes del movimiento cristiano. Este canon, para muchos teólogos e historiadores, supuso el fin del cristianismo primitivo y el inicio de una Nueva Era.

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Jesús

Jesús fue un profeta rural y muy espiritualista, quien, según las autoridades de ese momento, estaba gestando junto a un grupo, un golpe a Jerusalén, por lo que parte de sus miembros fueron ejecutados, incluido Jesús.

Ese acontecimiento no desanimó a sus seguidores, ni se desbandaron, al contrario, vieron el sentido de las predicaciones que había dado Jesús y la inmediata llegada del Mesías y su resurrección. Fueron propagando ese mensaje, el cual fue sujeto a varias interpretaciones y modificaciones, casi tantas como comunidades fueron surgiendo.

«Hay una nueva raza de hombres nacidos ayer, sin patria ni tradiciones, asociados entre sí contra todas las instituciones religiosas y civiles, perseguidos por la justicia, universalmente cubiertos de infamia, pero autoglorificándose con la común execreción: son los Cristianos.» (Celso; «El Discurso Verdadero Contra los Cristianos»)

Fases del Cristianismo Primitivo

Se ubica en la historia en el período anterior al Primer Concilio de Nicea (año 325 d.C.) y se divide en dos fases, el período apostólico, durante el siglo I y el período Preniceno, que abarca los siglos II, III e inicios del IV.

Posteriormente, cuando el cristianismo pasó a ser religión oficial del Imperio Romano, se utilizaron denominaciones como cristianismo bajo imperial y años más tarde, cristianismo medieval.

En la primera fase del Período Apostólico, con la presencia de los 12 Apóstoles, éstos después de la resurrección de Jesús, se dispersaron fuera de Jerusalén, expandiendo su labor misionera a diferentes ciudades del mundo helénico, mucho más allá del Imperio Romano.

Fueron perseguidos de manera esporádica por estar en contra del culto imperial del emperador, quien fungía como una divinidad. En Asia Menor estas persecuciones fueron creciendo hacia el final del siglo I, al igual que en Roma, luego del gran incendio de Roma en el año 64 d.C.

Después, en el Período Preniceno que siguió al Período Apostólico, surgieron una serie de visiones unificadoras, que no habían existido antes, en el período Apostólico. Entre las más significativas estaban el rechazo del judaísmo y las prácticas judaicas, así fue separándose gradualmente el cristianismo primitivo del judaísmo.

Su distanciamiento definitivo del judaísmo rabínico fue a finales del siglo I, luego de la destrucción del segundo templo de Jerusalén, en el año 70. Más adelante, en el siglo siguiente, se consolidó como una religión predominante de gentiles, en el Imperio Romano.

¿En qué creen los cristianos primitivos o Nazarenos?

Los primeros cristianos, según citas aparecidas de manera numerosa en el Nuevo Testamento y otros textos cristianos antiguos, utilizaban y reverenciaban la Biblia judía, acogiéndola como su libro sagrado, a través de las traducciones griegas o arameas. Están escritas de manera narrativa, donde Dios es el protagonista y Satán o los poderes malignos, son los antagonistas, mientras que el pueblo de Dios es el agonista.

Las cartas de San Pablo, los Evangelios canónicos y otros textos cristianos, también fueron reconocidos como escrituras y textos sagrados, que debían ser leídos en las iglesias. La Epístola a los Romanos, de Pablo, estableció una teología basada en Cristo, mucho antes que la Ley Mosaica, aunque muchas denominaciones cristianas aun consideran las prescripciones morales de la Ley Mosaica.

Entre estas leyes están los Diez Mandamientos, el Gran Mandamiento y la Regla de Oro como relevantes. Gran parte de las creencias y prácticas que aceptaban y practicaban los cristianos primitivos fueron posteriormente rechazadas como heréticas.

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Aportes

Así como el Imperio Romano tuvo aportaciones extraordinarias, algo indudable, también es importante aclarar que no se puede idealizar como una firme encarnación del poder de los hombres sobre las mujeres, libres sobre esclavos, romanos sobre otros pueblos, fuertes sobre los débiles. (ver artículo: cristianismo pagano)

Rechazando muchas de esas injusticias fue que apareció el cristianismo. Estos predicaban a un Dios ante el cual era imposible sostener una discriminación sobre las mujeres, cultos a la violencia, práctica del aborto o infanticidio, justificación de la infidelidad masculina y la deslealtad conyugal, abandono de los desamparados, entre muchas más…

El Imperio Romano, como respuesta, desencadenó una serie de persecuciones y maltratos, cada vez más violentos contra los cristianos, por más de tres siglos. No lograron exterminar la nueva fe y finalmente se impuso el cristianismo, cuyo principal precepto era el amor, que nunca hubiera nacido del paganismo y proporcionaba dignidad y sentido de la vida, a todos por igual, sin discriminaciones ni humillaciones.

Persecuciones a cristianos

Invasiones Bárbaras

Al caer el Imperio Romano en el año 476, el cristianismo se encargó de preservar la cultura clásica, sobre todo en los monasterios, los que salvaguardaron de manera eficaz a los valores cristianos, aun cuando las Invasiones Bárbaras dejaron al mundo totalmente colapsado.

Cultivaron el arte, el espíritu de trabajo, ayudaron a los más débiles y practicaron la caridad. Incluyeron así mismo a los mismos pueblos invasores, extendiendo la asimilación y culturización hacia ellos, con buenos resultados a mediano plazo, ya que se fueron convirtiendo al cristianismo, como había ocurrido en el Imperio Romano mucho tiempo atrás.

Siglos más adelante, el cristianismo también fue un factor decisivo en la popularización de la educación, las leyes sociales y/o la articulación del principio de la legitimidad política. Estas sí tuvieron fuertes oposiciones por parte de otros pueblos, como los vikingos y los magiares.

Gran parte de los logros que habían obtenido desaparecieron en poco tiempo, como consecuencia de las sucesivas invasiones sufridas por parte de esas culturas.

Pero, de nuevo, el cristianismo se alzó y mostró su vigor, frente a los enemigos de los pueblos cristianos, quienes al no poder imponerse a la fuerza ni dialogar, aceptaron la fuerza inmensa espiritual del cristianismo, asimilándola en sus territorios. Así, en el año 1000 ya el cristianismo se extendía desde las Islas Británicas hasta el Volga.

Crisis interna

Sin embargo, el cristianismo, aun cuando sufrió serios embates y persecuciones, de los cuales logró salir airoso, tenía un problema mayor dentro de sus propias filas, sus divisiones y conflictos internos, por falta de un dogma claro. En los primeros siglos fueron conformando un dogma, al tiempo que surgía una jerarquía eclesial, cuya cabeza eran los obispos y se creó un nuevo canon sagrado, llamado el Nuevo Testamento.

Las disputas se centraban en la condición de Jesús y al rigorismo, con choques entre posturas más laxas, como la romana y otras más rigoristas como la africana, afectando a Oriente la primera y a Occidente la segunda, aunque de manera menos turbulenta.

Finalmente, el cristianismo evolucionó hasta conformar una religión independiente totalmente del judaísmo, consiguiendo convertirse en la religión oficial del Imperio, pasando por cuatro fases: Escatológica y apocalíptica (años 30), en la que consideraban inminente el fin del mundo; Carismática, donde los líderes y/o dirigentes son capaces de obrar milagros, mientras los creyentes pueden tener contacto con la divinidad.

Sacramental, que está fuera del judaísmo y en la que aparece la Eucaristía, con el fin de sustituir el contacto directo y la Institucional, donde la Iglesia representa a la religión, establecida sobre una ortodoxia y un canon bíblico, practicando la persecución de nuevos profetas y seguidores de otras corrientes, llegando a considerarlos como unos herejes.

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