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Cristianos en la Edad Media: influencia, la iglesia, pensamiento y más

La Iglesia tuvo un papel preponderante en la Edad Media. Desde la época del Imperio Romano de Occidente hasta la Reforma Protestante, se comenzó a conocer la incursión de los cristianos en la Edad Media y su gran influencia e importancia.

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Influencia de los cristianos en la Edad Media

En la Edad Media existía el Sistema Feudal o Feudalismo, convivían nobles, vasallos, siervos,  campesinos, feudos y monarquías ya debilitadas. Dentro de ese contexto se notaba la influencia de la Iglesia Católica o cristiana. La Iglesia tuvo influencia en todos los órdenes de la vida en aquella época, no había sector de la sociedad que no estuviera ligada a la iglesia católica.

Fue la mejor época para la Iglesia, especialmente la Iglesia Católica, aun cuando había otros credos, pero en este período nació un nuevo concepto de unión entre los reinados y territorios europeos: la cristiandad.

Cristiandad

La cristiandad vivió su etapa florida más importante en la Edad Media, aun cuando se vio profundamente afectada en el año 1054, cuando los Obispos bizantinos se opusieron al Papa y provocaron el llamado Cisma de Oriente. A partir de ese suceso, se dividió en dos el cristianismo europeo, por un lado, el Oriente se quedó con la iglesia ortodoxa griega y el Occidente permaneció unido a la Iglesia Católica Romana. (Ver artículo: Cuántos papas hay en la iglesia católica)

Comienzos y consolidación del papado

Al iniciar el cristianismo no había diferencias entre los Obispos, luego de las persecuciones romanas hubo que unificar las creencias y organizar y centralizar el poder.

Dámaso I representó un nexo espiritual entre los cristianos del Oriente y del Occidente, pero se oponía a las doctrinas que no estaban establecidas en los Concilios. El Emperador tomó importancia y se consolidó como una figura mística, supuestamente enviada por Dios, que buscaba el centralismo del poder apoyado por la Iglesia.

El Papa León I, el Magno, fue quien asumió el título que abandonaron los emperadores romanos desde el año 382, Pontifex Maximus, pero fue Gelasio I quien consolidó la supremacía papal (492-496) y dirigió una carta al emperador Anastasio I, en la que formulaba la doctrina de las dos espadas, justificando la superioridad de la potestad espiritual del Papa, por encima de la potestad temporal del Emperador.

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La Iglesia

Durante la época feudal, la Iglesia en Occidente, estaba vinculada estrechamente a la sociedad feudal, ejerciendo gran poder, ya que tenía la tercera parte de la propiedad territorial y tenía derecho al diezmo, es decir, la décima parte de las cosechas de todos los campesinos y feudos.

El comportamiento y acciones de los cristianos en la Edad Media, estaban estrechamente ligadas a las normas y creencias cristianas. Igualmente, fungía la Iglesia, como centro de la vida intelectual, rol que aprovechó para afianzar una particular visión del mundo, diseñada y ordenada siguiendo los designios de Dios.

Mientras duró la Edad Media surgieron diferentes interpretaciones del pensamiento relacionadas con el cristianismo, algunas de ellas alejadas de los dictados de Roma.

Por esta razón, el Papado, aprovechando el poder civil de los territorios, luchó contra cualquier indicio de heterodoxia que se planteara, aunque eso no impidió que muchas de esas formas heréticas subsistieron y lograron atraer a miles de personas en diversos lugares de Europa.

Educación cristiana

En el año 1179, en Roma, el III Concilio de Letrán, ordenó al clero que abriesen escuelas gratuitas por todas partes, para los niños. Cada diócesis debería tener al menos una. (Ver artículo: Templos Cristianos).

La Iglesia católica moldeó el tipo de civilización en que vivimos y el tipo de personas que somos mucho más de lo que la gente es consciente. Aunque los típicos libros de las facultades no lo digan, la Iglesia católica fue la indispensable constructora de la civilización occidental.

La Iglesia católica no sólo eliminó costumbres repugnantes del mundo antiguo, como el infanticidio y los combates de los gladiadores, sino que, después de la caída de Roma, restauró y construyó la civilización”.

Uno de los puntos más importantes de la actuación de la Iglesia en la Edad Media cristiana fue en el campo de la ciencia. Sin la Iglesia no existiría la belleza de la arquitectura, de la música, del arte sacro, de las universidades, de los castillos, del derecho, de la economía, etc.

Educación gratuita

El III Concilio de Letrán (1179), en Roma, presidido por el Papa Alejandro III (1159-1181), ordenó al clero que abriese escuelas gratuitas, por todas partes para los niños. Obligó que todas las diócesis tuvieran al menos una.

En Francia había más de 50 escuelas episcopales en el siglo XII, recibían a niños y jóvenes sin distingos de clase, aprendían disciplinas como gramática, dialéctica y retórica (trívium); aritmética, geometría, astronomía y música (quadrivium).

Además, había escuelas que enseñaban las técnicas del oro, la plata y el cobre, además de especializaciones en letras, teología, derecho y medicina. Un conocido pedagogo de la época dijo que el trívium y el quadrivium servían como medio pero el fín era “formar almas en la verdad y en la sabiduría”.

Esas escuelas fueron las semillas de las Universidades que luego surgirían: Sorbona (Paris), Bolonia (Italia), Canterbury (Inglaterra), Toledo y Salamanca (España), Salerno, La Sapienza, Raviera en Italia, Coimbra en Portugal.

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III y IV Concilio de Letrán

El III Concilio general de Letrán aprobó el siguiente canon: “La Iglesia de Dios, como madre piadosa, tiene el deber de velar por los pobres a los cuales por la indigencia de los padres faltan los medios suficientes para poder fácilmente estudiar y progresar en las letras y en las ciencias.

Ordenamos, por tanto, que en todas las iglesias catedrales se provea un beneficio (renta) conveniente a un maestro, encargado de enseñar gratuitamente a los clérigos de esa iglesia y a todos los alumnos pobres”.

Más adelante, el IV Concilio ecuménico de Letrán renovó este decreto, en el siglo VII. Se promulgó el siguiente decreto: “Los sacerdotes mantengan escuelas en las aldeas, en los campos; si cualquiera de los fieles les quisiera confiar a sus hijos para aprender las letras no los dejen de recibir e instruir, pero enséñenles con perfecta caridad.

No por esto exijan salario o reciban recompensa alguna a no ser por excepción, cuando los padres voluntariamente la quisiera ofrecer por afecto o reconocimiento”.

Arte cristiano

La catequesis o instrucción religiosa hacía llegar los misterios de Cristo a través de la belleza, del arte. Es decir, la usaron como función pedagógica para hacer conocer a los santos, el infierno, el cielo, o sea, todo el dogma cristiano, a través de la arquitectura, la pintura, música, liturgia, literatura, entre otras expresiones del arte.

De la misma forma, la Iglesia utilizó el arte como una forma de poder, pues a través de él manifestaba la grandeza de Dios.

Pensamiento cristiano

El cristianismo apareció en el siglo I para quedarse. Ejerció una influencia extraordinaria, era la doctrina de la salvación que fue “fundada por Jesucristo, hijo de Dios, enviado por Dios Padre como Mesías, para salvar a los hombres según habían anunciado los profetas hebreos«.

Esta religión cristiana creía en un solo Dios, omnipotente y creador, ideal que provenía del judaísmo. De los griegos también tomaron muchas ideas, como los conceptos filosóficos de la sustancia, causa y materia, cuyo autor fue Aristóteles. El platonismo también influyó con su desprecio del mundo sensible, creencia en la inmortalidad del alma humana y el afirmar que existía un mundo celestial.

Así mismo, de los pensamientos griegos paganos, los filósofos cristianos, adoptaron algunas ideas; los argumentos contra el politeísmo los adoptaron de los escépticos epicúreos. Pero los pensadores que finalmente aportaron los elementos decisivos para lograr que el cristianismo se consolidara como la religión oficial del Estado, fueron los apologetas, quienes se dedicaban a hacer la apología del cristianismo en sus escritos.

La filosofía cristiana se puede dividir en dos grandes épocas: la Patrística, de los Padres de la Iglesia y los concilios, y la Escolástica, de las escuelas cristianas.

Patrística

Fue el conjunto de dogmas elaborado por los Padres de la Iglesia y los concilios.

Escolástica

Método de especulación teológica y filosófica, con conceptos filosóficos penetraba en la racionalidad y la sistematización de las verdades reveladas.

Pensamiento de Platón

Para este filósofo, el hombre autentico será el que consiga vincularse a las ideas por medio del conocimiento, un acto intelectual, no de los sentidos, que consiste en que el alma recuerde el mundo de las ideas de donde procede.

El hombre dual, con dos realidades distintas, unidas accidentalmente, el cuerpo mortal y el alma inmortal, sólo será feliz mediante un ejercicio continuado de la virtud, con lo que podrá perfeccionar el alma.

Entendiéndose como virtud la justicia, un compendio armónico de las tres virtudes particulares, o los tres componentes del alma: sabiduría de la razón, fortaleza del ánimo y templanza de los apetitos.

Aristóteles

El primer filósofo de la ciencia creó la disciplina, cuando analizó algunos problemas que surgen en relación a la explicación científica. Para él sólo existía un mundo, el real. La mente o la psique es el principio básico de todas las cosas, que hace posible que podamos sentir y percibir.

Sostenía que los procesos del conocimiento se producían por medio de los sentidos, así como al momento de nacer, la mente carecía de ideas innatas y las vamos agregando a través del aprendizaje.

Relación entre Filosofía y cristianismo

Si vemos el cristianismo desde la óptica de la ciencia histórica, podemos  decir que éste no nace por generación espontánea ni tampoco cayó del cielo, dice Charles Guignebert, historiador, en su obra “El cristianismo antiguo”, como si fuera un misterio inescrutable.

Según el historiador y a diferencia de ese concepto teológico, el cristianismo nació como un río con varios afluentes, que vierten sus aguas en él, aumentando el caudal cada vez más, inundando el territorio de la historia occidental. Entre esas fuentes destaca la filosofía griega, por su calidad y cantidad.

Fuentes de la religión cristiana

Los historiadores estudian la religión cristiana como a un fenómeno sincrético, que se formó por la fusión de elementos religiosos y filosóficos heterogéneos. En el cristianismo se mezclan el mesianismo judío, los misterios paganos del helenismo y la filosofía griega. (Ver artículo: Judíos mesiánicos)

Es decir, el cristianismo fue alimentado por siglos del paganismo, de ritos mistéricos como el bautismo y la eucaristía, para los simples y de filosofía griega para los doctos. En Pablo, primer teólogo cristiano, hay muestras de sincretismo, en los que se mezclan elementos gnósticos, judíos, mistéricos y estoicos.

Más adelante, en las construcciones teológicas de Agustín y Tomás de Aquino, aparecieron ideas platónicas, neoplatónicas, aristotélicas, estoicas, y otras más, donde el “lógos” griego apoya y fundamenta racionalmente a los dogmas de fe del “theós” cristiano.

El fenómeno cristiano nace de una rama o secta apocalíptica del judaísmo previamente helenizado, que tiene su raíz en la prestigiosa y rica lengua griega. Éste inunda de elementos gnósticos al Nuevo Testamento, empezando por Pablo, así como en el Evangelio de Juan. Así, el grupo de los “nazarenos” dio lugar al movimiento de los “cristianos”, que proclamaban a Jesús como el Mesías. (Ver artículo: Creencias cristianas).

¿Cuándo se encuentran la filosofía y el cristianismo?

Este encuentro no fue en el siglo II d.C., como se ha sostenido a través de la historia, porque el cristianismo nació helenizado. La helenización es un proceso de varias fases, una más intensa que otra, en las que destaca la escuela alejandrina de Clemente y Orígenes.

La gran potencia intelectual de la filosofía griega, sobre todo del platonismo, primeramente sedujo a los judíos, para luego hacerlo con los cristianos.

A partir del siglo III d.C. el neoplatonismo fue que sedujo a los teólogos cristianos, especialmente a Agustín. Durante la Edad Media Platón era el filósofo griego más influyente en la teología cristiana, hasta que apareció Aristóteles en Occidente, a principios del siglo XIII.

Los conceptos técnicos como substancia, naturaleza, hipóstasis, entre otros, de la metafísica griega, fueron muy importantes en la formulación ortodoxa de los dogmas cristológicos y trinitarios.

Estos debates teológicos se desarrollaron en Oriente y en lengua griega, lo que dificultaba a los Padres Occidentales entender de qué trataba, ya que éstos hablaban en latín y además se centraban en otro tipo de problemas, como la moral, el pecado original, la gracia o el libre albedrío.

La ortodoxia logró abrirse paso en los primeros concilios, frente a los diversos grupos heterodoxos, como las sectas gnósticas, los arrianos, nestorianos, monofisitas. Éstos últimos, considerados enemigos de la Iglesia, fueron declarados herejes y perseguidos como tales para defender el monoteísmo de la Verdad Cristiana.

Reinos cristianos de la Edad Media

Entre los años 718 y 1492, coexistieron en la Península Ibérica reinos cristianos y musulmanes, luchando por su supremacía en el territorio peninsular.

A ese período se le denominó “reconquista”. Los reinos cristianos querían presentarse como los “sucesores” de los visigodos, es decir, los que reconquistaron la península y nacieron después de la invasión islámica. Se pueden describir varias fases de este evento.

Siglos VIII-X

Los primeros sucesos de importancia, como la victoria cristiana en Covadonga, bajo el mando de un noble visigodo, Pelayo, ante el ejército musulmán, abrieron un largo período, en el cual los núcleos cristianos del norte consolidaron su poder territorial y avanzaron lentamente hacia el sur.

El reino asturiano pudo llegar a la línea del Duero y Ordoño II trasladó a León el centro político del reino. Desde ese entonces se empezó a conocer del reino Astur-leonés, más tarde Reino de León.

Siglos XI y primera mitad del XII

Cuando cae el Califato, causando el debilitamiento musulmán, se disgregan los reinos Taifas, León y Castilla, momento en que ocupan la cuenca del Tajo y reconquistan Toledo en 1085. Esta ocupación de Toledo logró la incorporación del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo.

Alfonso I asumió la herencia visigoda. Estableció el «Fuero Juzgo» así como otros elementos políticos. El avance hacia el sur se reactivó en los reinos orientales y Ramón Berenguer IV, conquistó Tortosa y Lérida, en 1148 y 1149, respectivamente. Portugal conquistaba Lisboa en 1147.

Finales del siglo XII y principios del XIII

Después de la interrupción del avance, debido a la llegada de los almohades, Castilla León logró dominar el Valle del Guadiana y Sierra Morena. Así terminó la batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, la que selló el avance cristiano hacia el Valle del Guadalquivir, en Córdoba y Valencia.

Siglo XIII

Ocupan el valle del Guadalquivir por intermedio de Fernando III, el Santo, además de Valencia y las Baleares, por Jaime I, el Conquistador. Quedó el reducto musulmán de Granada hasta 1492. (Ver artículo: Cuántos musulmanes hay en el mundo).

Historia política de los reinos cristianos peninsulares

Castilla se independizó de León, en el siglo X, Portugal de Galicia y Aragón, expandiéndose hacia el sur. Luego Castilla absorbió Asturias, León, Galicia y parte del reino de Navarra. Por su parte, Aragón absorbe el condado de Barcelona y el reino de Valencia.

Al unirse esos dos territorios nació lo que conocemos como la Corona de Aragón. Es bueno acotar que a principios del siglo XII, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, contrajo matrimonio con Petronila de Aragón, por lo que Alfonso II, hijo de ambos, heredó los títulos de Rey de Aragón y Conde de Barcelona.

Portugal, por otro lado, se constituyó como reino independiente en el siglo XII. Para finales de la Edad Media existían en la península cuatro reinos cristianos: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, además estaba el reino musulmán de Granada.

 

Mundo cristiano occidental

El «mundo cristiano occidental» abarca desde Europa central (Polonia) hasta América, está regido por las costumbres y el gobierno del Vaticano (Roma), mientras que el centro del mundo cristiano oriental se encuentra en Grecia y Rusia, ellos siguen en cambio, las costumbres de los primeros dogmas cristianos, los más antiguos. (Ver artículo: Cómo es el Vaticano por dentro).

Los latinoamericanos, por haber sido conquistados por los españoles,  somos herederos de la cristiandad occidental, es decir, de fuerte inclinación católica y cristiana. Son muy marcadas las tradiciones de influencia social de la iglesia católica, los valores como la justicia, la solidaridad, amor al prójimo, educación religiosa cristiana, entre muchas otras.

El cristianismo y el Imperio

Gracias a la construcción de carreteras que comunicaban las provincias del Imperio, se propagó la nueva religión cristiana en el Imperio Romano. Todo eso llevó a una conmoción social, política e ideológica en ese reino, a gran escala.

El mensaje cristiano o buena nueva es la base del Evangelio. Por lo tanto, los problemas filosóficos que se planteaban en torno a la verdad, al cosmos y la felicidad humana no iban a ser resueltos por éste, ya que el cristianismo no es una filosofía.

La finalidad del Evangelio es enseñar el camino de la salvación, a través de la fe o aceptando la verdad revelada. Pero, los griegos y romanos paganos, afirmaban que estas comunidades cristianas eran más parecidas a las escuelas filosóficas, cuyo fin era alcanzar la felicidad, que para ellos en eso consistía la religión.

Los cristianos, aún siendo incultos, hablaban de temas filosóficos y esto extrañó a más de uno, sobre todo a los científicos y filósofos, en otros provocó rechazo y persecución, como por ejemplo en los judíos y los emperadores romanos, quienes vieron a los cristianos como una amenaza a su poder político. Se negaron a dar culto al emperador y llegaron a ser el martirio de aquellos que se convertían.

Costumbres religiosas en la Edad Media

Cuando nació la organización social se acentuaron las desigualdades en gran escala, pero todos los estratos sufrían de condiciones higiénicas pésimas y de la inmundicia, tanto los señores feudales como los siervos. La esperanza de vida en Europa era de apenas 30 años de edad, los niños mayormente morían antes de cumplir los cinco años de vida.

Debido a la alta concentración de población ubicada en burgos y villas alrededor de los castillos, se hacía más difícil la sobrevivencia y/o tener buena calidad de vida. No habían drenajes, basureros, los virus y bacterias deambulaban entre los cuerpos humanos y animales durante la noche.

Tanto la guerra como la peste eran causas de la reproducción de la podredumbre a gran escala, los cadáveres descompuestos, productos de éstas, los dejaban en las afueras para que no contagiaran a los demás, pero eran también un foco de infección, al sumarse la proliferación de ratas y otras alimañas.

En las famosas historias de castillos, reyes y princesas, con grandes lujos y belleza, idealizan a la Edad Media, pero la realidad era totalmente diferente a lo que en ellas se narra. Por las terribles condiciones que vivían, tenían algunas asquerosas costumbres:

Lavado de cara

Debían lavarse y/o exfoliarse la cara con orina, sobre todo la nobleza, ya que pensaban que tenía un efecto especial para eliminar las impurezas de la piel, sobre todo si estaba caliente. Se lee asqueroso, pero hoy día muchos antisépticos están elaborados con amoníaco, que es un elemento que abunda en grandes cantidades de orina.

Papel higiénico

Aun cuando en China ya había un versión primigenia del papel higiénico, los primeros siglos después de Cristo, en la Edad Media utilizaban la mano o en otras ocasiones, un par de hojas después de ir al baño. Esto incidía en la proliferación de enfermedades intestinales, ya que no usaban cubiertos de mesa y por lo general nadie se lavaba las manos.

Pelucas y gorros

El uso de pelucas y gorros era muy común en la indumentaria de las personas de la Edad Media, más no tanto por cuestiones de moda, sino para ocultar el cabello sucio y lleno de piojos. Usar algo en la cabeza era una necesidad, con ello aseguraban que se mantuvieran en su sitio, sobre todo a la hora de las comidas.

Pisos de paja

Los más pobres tenían en sus casas pisos de paja. Esto era por creer que, amontonar paja era una manera de mantener limpio y cómodo el espacio. Pero las plagas, los ratones, los excrementos y orina, era lo que realmente se conservaba mejor en esa paja. Era cambiada después de algunos años, lo que producía un olor insoportable y focos de contagios de enfermedades.

Baños públicos

Acueductos, canales y baños eran la especialidad de los romanos, quienes los construyeron en su buena época, pero durante el oscurantismo de Europa, toda esa tradición quedó olvidada.

Los que tenían más posibilidades tenían una fosa común en casa, con retretes de piedra para hacer las necesidades, pero el agua se estancaba y los olores eran fétidos, hasta que se retiraba. El resto de los habitantes solían orinar o excretar en cualquier lugar de la calle, o en sus mismas casas, tapando con tierra, paja o hierbas, sus excrementos.

Duchas

El cristianismo hizo creer que el baño corporal era una actividad indeseable por Dios. Con esto sepultaron las tradiciones griegas y romanas sobre el cuidado del cuerpo. Las personas podían pasar meses sin tomar un baño, o siquiera mojar alguna parte de su cuerpo.

En promedio, según datos de la época, el individuo medieval se duchaba unas cuatro o cinco veces al año, cuando ya sus prendas no se podían separar de la piel, sin el uso de agua. La Iglesia corrigió esta horrible costumbre y adoptó ritos para el buen uso del agua, en la Baja Edad Media.

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