Desde los inicios de la era cristiana. Desde que los primero humanos fueron echados del Edén, Dios necesitaba hablar a su pueblo y lo hacia por medio de otras personas, éstas personas eran considerados Profetas. Es por ello que hay hablaremos un poco sobre lo que es ser un Profeta Cristiano. (Ver también: Cristianismo Protestante)

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¿Qué es un profeta Cristiano?

Muchas religiones en el mundo tiene sus propios profetas, aunque tal vez los llamen de otras maneras. La iglesia cristiana, o la religión cristiana también tiene sus propios profetas y que han sido muchos de ellos a lo largo de toda la historia.

En el antiguo mundo, cuando sólo eran Adán y Eva los únicos dos seres sobre la faz de la tierra y en quienes Dios confiaba, él hablaba directamente con ellos, sin necesidad de una tercera persona, es decir, Dios llegaba y hablaba con Adán y Eva como si nada.

Dios no necesitaba de un tercero para hacer eso, porque en ese momento la humanidad era pura, es decir, Adán y Eva no estaban contaminados, no sabían lo que era el pecado ni la corrupción del mismo; eran seres totalmente puros dignos de la presencia de Dios.

ESo no sería así por mucho, porque cuando Lucifer se enteró de que habían dos humanos en el huerto del Edén y que eran creación de Dios, los favorito de Dios, inmediatamente se puso en marcha para arruinarle el día a Dios. Eva parecía ser la presa fácil, por lo que fue por ella primero.

En el huerto habían dos árboles cuyo frutos estaban prohibidos: El árbol del conocimiento del bien y de mal, y el árbol del fruto de la vida eterna. A Lucifer no le convenía que los nuevos vivieran eternamente, es decir, que fuera eternos como ellos.

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Necesitaba hacerlos pecar y destruir ese fuerte lazo que había entre Dios y ellos dos, por lo que le pareció que la mejor forma de hacerlo era haciéndolos comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y así sucedió. Lucifer persuadió a Eva para que comiera y ella lo hizo, prontamente hizo comer a su esposo también.

Ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos y sintieron vergüenza, más sintieron temor cuando Dios los llamó y éstos se escondieron, pues, ya tenían conocimiento sobre lo malo, y sabían que la desobediencia estaba mal, más cuando Dios les había dicho que no comieran de ese árbol.

Al final, ellos le cuentan a Dios que se han escondido porque sintieron vergüenza de su desnudes y porque habían desobedecido la orden de Dios y habían comido del árbol del conocimiento del bien y del mal. Adán culpó a Eva por haber comido, y Eva culpó a la serpiente por haberla hecho comer.

Dios repartió castigo para cada uno de ellos y aunque le tiró una maldición a la serpiente, a Lucifer le tenía sin cuidado sus maldiciones, al final había logrado su cometido: romper el lazo entre los humanos y Dios. Por otro lado, Dios para evitar que esos humanos murieran, tuvo que sacrificar a un cordero (ésto es profecía) y de él les hizo ropa a esos dos humanos desnudos.

Le dijo a la mujer que daría a luz con gran dolor y que el hombre la dominaría debido a sus deseos, mientras que al hombre le dijo que con el sudor de su frente conseguiría el pan para comer él y llevar a su casa para alimentar a su familia. Además les dijo que ambos quedaban expulsados del Edén, por haberse corrompido.

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La humanidad ya no era pura, la descendencia de ellos dos ya estaba contaminada con el pecado, su carne ya estaba destinada a morir. Y es que así mismo se los dijo: “Del polvo eres y al polvo volverás”, es decir, iban a morir con el paso del tiempo.

Adán y Eva ya no eran seres dignos para estar delante de la presencia de Dios, ni siquiera para hablar con él de una manera tan íntima como sucedía en el huerto del Edén. A pesar de todo ello, Dios no les dio la espalda en ningún momento, siempre estuvo velando por ellos día y noche.

Conforme la tierra se fue llenando de humano, el pecado original hacía lo suyo y alejaba a la gente de la presencia de Dios, los hacía pecar aun más grotescamente, a tal grado en que el mismo Dios sentía repulsión por las atrocidades que hacían.

Dios necesitaba hablar con ellos, pero ya no como antes, que él se aparecía y hablaba como si nada, necesitaba a un intermediario, un intermediario entre Dios y los humanos, un mensajero, alguien que comunicara las palabras que Dios tenía que decirle al resto de los humanos, un profeta.

En la biblia encontramos una larga lista de profetas de todos los tiempos, desde los antiguos profetas hasta luego de la subida de Jesucristo a los cielos. La lista es larga, y algunos profetas fueron más destacados que otros, el caso es que cada uno hizo lo que tenía que hacer: comunicar al pueblo las palabras de Dios, llevar el mensaje.

La biblia nos menciona  en Génesis 20:7, Abraham pudo ser el primero profeta, esto según las palabras del mismísimos Dios, pues, cuando Abraham y su esposa Sara, se fueron a vivir al país del rey Abimeléc, éste tomó para sí a la mujer de Abraham creyendo que la misma era una mujer soltera.

Inocente de todo, él tomó para sí a Sara y Abraham tenía de hablar para reclamar a su esposa de vuelta, tenía miedo de lo que el rey pudiera hacer. Entonces, ante éstas circunstancias, Dios mismo fue a hablar con el rey Abimeléc, aunque no fue que se le apareció y le dijo, no.

Dios se le presentó en sueños al rey y le dijo que le devolviera la mujer a Abraham, por que él era un profeta, que Abraham intercedería por él para pudiera vivir. En cambio, si no lo hacía iba a morir, y no sólo él, sino que todos los suyos también morirían.

Entonces, allí podemos constatar que Dios consideraba a Abraham como un hombre recto, justo y de bien delante de él, digno de ser el portavoz de Dios. También podemos destacar que en ese momento, Abraham no había predicho nada, ni había hecho profecías ni nada, pero Dios mismo dijo que él era un profeta, y es el primero al que se le designa ese título en la biblia.

En ese momento no pudimos apreciar lo que es ser un profeta de Dios, sin embargo, en el capítulo 18 del libro del génesis, vemos como Abraham intercede por Sodoma y Gomorra ante Dios para evitar la destrucción de todos los humanos que allí habitaban.

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Recordemos que, una de las funciones de un profeta es la de interceder por el pueblo ante Dios, al menos esa era una de las tareas que tenían los profetas del antiguo mundo. No era nada más interpretar el futuro y las palabras de Dios, también era de interceder, servir como intermediario entre los humanos pecaminosos y Dios mismo.

En aquel momento, Abraham le rogaba a Dios que no destruyera aquellas ciudades, porque de seguro debían haber personas buenas que se verían involucradas por cuestiones que no hacen. Entonces Dios le decía que si encontraba a gente justa, no destruiría la ciudad.

Al final, Dios terminó destruyendo ambas ciudades, pero, no destruyó a todos los que habitaban en ella, Lot y sus hijas fueron las únicas personas que pudieron escapar con vida de todo aquel gran desastre. Abraham fue el motivo de la salvación de Lot, porque Dios al ver que Lot era bueno, lo apartó de la destrucción.

Como vemos, Abraham intercede por Sodoma y Gomorra, aun sabiendo que ambas ciudades estaban al tope de la corrupción y la maldad, pero consideraba que dentro de la misma había gente buena que merecía una segunda oportunidad, así sucedió con Lot.

En la biblia podemos encontrar muchos más profetas luego de Abraham. Uno de los más cercanos, cronológicamente hablando, fue Moisés, el gran profeta Moisés, a quien consideraba uno de los hombres más rectos sobre la faz de la tierra.

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Cuando los profetas aparecieron en la tierra, Dios hablaba con ellos a través de sueños, visiones o con murmullos, no cara a cara. Eso no pasó con Moisés porque Dios consideraba que Moisés eran tan recto que era digno de hablar personalmente con el mismo Dios.

Todo aquél que hablara pestes de Moisés o que pensara en él con algún tipo de malicia, recibía un castigo instantáneo, tal es el caso de su hermana María, que murmuró con malicia y envidia sobre el trabajo de Moisés y automáticamente se llenó de lepra.

Gracias a las oraciones de Moisés a Dios, su hermana María pudo recuperarse de la lepra, y ¡ojo! hemos visto que Moisés intercedió por otro ser humano ante Dios, el cual es una de las tareas principales de todo profeta, no es nada más ser el portavoz de Dios o predecir el futuro.

Moisés era un hombre que lo tenía todo, la familia que lo acogió cuando era un bebé era adinerada y tenía una posición social dentro de la sociedad egipcia, sin embargo, a Moisés no le parecía el trato que la daban los egipcios a los israelitas.

Es por ello que, sin importar lo que pasara con sus riquezas, con sus propiedades, con sus lujos y con su vida misma, decidió ir contra aquellos que oprimían al pueblo de Israel, al pueblo de Dios. Dios lo respaldó y gracias a ello, Moisés pudo sacarlos de Egipto. También fue él quien profetiza que unos 1500 años después llegaría el Mesías, y que debían ser con él, así como eran con Moisés. (Ver también: Vestimentas Cristianas)

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En el mundo antiguo ser un profeta era una ardua tarea, pues, eras el emisario de Dios, el portavoz de Dios y la persona que sirve de intermediario entre Dios y los humanos. Las profecías de los profetas, no era que ellos tuvieran algún tipo de poder sobre humano, no.

Dios le revelaba al profeta eventos futuros o se los decía, así sin más, entonces el profeta debía anunciar la visión que Dios le compartió con el pueblo, así el pueblo estaría en sobre aviso de lo que iba a ocurrir futuramente, si aquello se cumplía, entonces la persona era considera un verdadero profeta de Dios.

Jonás fue uno de los profetas de Dios, pero en este caso en particular, vemos que Jonás era un profeta que a veces no le gustaba hacerle caso a Dios, porque sabía que si las personas oraban a él por misericordia, él los perdonaría, entonces para Jonás no tenía sentido ir a hacer el viaje para que al final fueran perdonados.

Dios le encomendó a Jonás que fuer a la ciudad de Nínive a decirles que sus pecados han subido hasta Dios y que le han desagradado en tal manera, en que si no se arrepienten de lo que han hecho, entonces Dios les destruiría a todos.

Jonás se negó porque consideraba que cuando él comunicara eso al pueblo de Ninive y éstos comenzaran a orar, dios los perdonaría. Trató de huir de la presencia de Dios en un barco, pero nadie escapa de Dios, quien hizo venir una gran tormenta que casi hunde al barco.

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Jonás tuvo que ser echado del barco para calmar las aguas y luego se lo tragó un gran pez marino. Estuvo dentro del paz tres y tres noches. Luego el pez lo sacó de sus entrañas por órdenes del mismo Dios, y finalmente Jonás accedió a la petición de su señor.

Cuando llegó a Nínive y comenzó a hablar sobre las calamidades que se avecinaban a la ciudad y que para evitarlas debían arrepentirse de todos sus pecados, el pueblo de Nínive, con gran clamor pidió a por misericordia, entonces Dios los perdonó. Jonás se preguntó ¿Qué es un profeta si lo que profesa no se cumple?

Entonces, poco a poco Jonás entendió que Dios no puede pasar por alto el clamor de la gente, y que si de verdad éstos se arrepienten de sus pecados, merecen una segunda oportunidad. Por otro lado, comprendió que él cumplió su trabajo de mensajero (otra de las tareas importantes del profeta), comunicó al pueblo de Nínive las intenciones de Dios.

Los apóstoles advirtieron sobre la llegada de los falsos profetas, sobre todo, una de las señales más claras de que una persona es una falso profeta, es cuando el mismo pide dinero a las personas, es como si cobrar por sus profecías, cuando en el mundo antiguo quedó claro que los profetas de Dios no cobraban.

Otra de las cosas que no pueden ayudar a identificar a un falso profeta, es que en los días próximos al fin de todo, muchos falsos profetas se levantarían y harían grandes señales en los cielos y en la tierra, pero Jesús advierte que no se dejen engañar porque son falsos.

Por otra parte, según la biblia, y según los estudios de los teólogos, nuestra era vive en el tiempo de la gracia, es decir, ya Dios no se comunica con el hombre por medio de un intermediario o directamente, el hombre se comunica con Dios por medio de la oración y éste responde a sus plegarias.

Tomando en cuenta esto, técnicamente todo aquél que hoy día venga diciendo que es un profeta, que Dios habla a través de él, es falso, es mentira. Y más si esa persona pide dinero a los creyentes. En nuestra época, el término de profeta resurge de las cenizas.

Desde hace unos 19 siglos que no se hablaba de un profeta, es decir, que no llegaba un profeta al mundo; actualmente parece que medio mundo es profeta, dicen que Dios hablar a través de ello. Pero lo cierto es que los profetas ya fueron, y que los que hay hoy día son dudosos de si de verdad son o no profetas. De cualquier forma, muchas son las personas que creen en los profetas del nuevo mundo y oyen su voz, la biblia dice que se perderán junto a ellos, porque ellos los guían hacia la perdición.

Nombres

Como ya lo mencionamos anteriormente, los profetas que aparecen en la biblia son numerosos, porque aparecieron en distintas épocas y eran usados por dios como instrumentos para transmitir sus mensajes al pueblo de Israel, al pueblo que lo adoraba.

De entre esos grandes profetas tenemos a Moisés, Abraham, Jeremías, Elías, Eliseo, Zacarías, David, Aaron, Obed, Hageo, Azarías, Azur, Asaf, entre muchos otros que durante siglos cumplieron con su trabajo de ser el portavoz de Dios, el intermediario entre el hombre y Dios.

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Abraham: Abraham era un hombre justo delante de los ojos de Dios, por tal razón Dios lo escogió para ser su portavoz y el intermediario entre él y los hombres. La tarea a Abraham no iba a ser tan fácil, pues, debía abogar por muchas almas y además, cumplir con los mandatos de Dios.

Abraham es el primer profeta del que se tiene conocimiento, tomando en cuenta que el mismo Dios lo llamó así cuando él y su esposa Sara entraron a las tierras del rey Abimeléc y éste, sin saber que Sara era la esposa de Abraham, la toma para sí mismo.

Abraham no quería abogar para que le devolvieran a su esposa, tenía miedo de hablarle al rey, pero Dios no le tenía miedo, así que, en sueños le dijo a Abimeléc que debía devolver a Sara a su esposo Abraham, porque él era profeta de Dios, y que abogaría por él para mantener su vida, y que si no lo hace, moriría junto a todos los suyos. Antes de ello vemos a Abraham abogando a Dios para que perdonara a los habitantes de Sodoma y Gomorra.

Moisés: Moisés fue uno de los profetas de la biblia más importante del mundo antiguo, jugó un papel fundamental en la liberación del pueblo de Israel del yugo del imperio egipcio quienes los tenía sometidos durante muchísimo tiempo.

Moisés era un hebreo que creció en el seno de una familia poderosa del Egipto, vivió como un principe egipcio. Fue una persona que desde pequeño estuvo rodeado de todos los lujos que quiso tener, pero él no era apegado a las cosas materiales.

Moisés cuando era adulto fue llamado por Dios para se convirtiera en el líder de su pueblo y los sacara de Egipto para que los dirigiera hacia la tierra prometida. A Moisés no le importó dejar sus lujos, su bienes, incluso, no le importó arriesgar su propia vida con tal de cumplir con lo que Dios le había encomendado.

En una ocasión, llevando Moisés a su rebaño al monte Horeb, él vio una zarza que ardía sin consumirse, ésto llamó su atención y se acercó, entonces Dios le dijo que quitara el calzado de sus pies porque el lugar que pisaba era un lugar Santo. Allí Dios le encomendó la tarea de sacar al pueblo de Israel de Egipto y llevarlos a la tierra prometida. Moisés, era un profeta de Dios. (Ver también: Iglesia Ortodoxa)

Elías: El profeta Elías fue otro de los grandes profetas que podemos encontrar en la biblia, en tiempos difíciles, Leías, junto a la ayuda de Dios pudo vencer a todos su enemigos y salir victorioso de las batallas. Pues, por órdenes de Dios Elías debía lanzar profecías sobre Acab y Jezabel.

Jezabel mató a casi todos los profetas de Israel, ellos adoraban a falsos dioses, y Dios escogió a Elías para que demostrara a todos ello quién era el verdadero Dios, lo que desencadenó una brutal guerra en donde Elías temrinó victorioso.

Reconocidos

Muchos profetas de los que están en la biblia son reconocidos, es decir, hay profetas que son más mencionados que otros, o que tienen una mayor relevancia. Sin embargo, en lo personal, cada uno cumplió con lo que Dios les encomendó y por lo tanto, son reconocidos también como profetas.

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Entre estos grandes profetas reconocidos tenemos a Abraham, quien se considera fue el primero  de todos los profetas. El hombre que intercedió ante Dios por los habitantes de Sodoma y Gomorra, y que gracias a él, Lot y sus hijas lograron sobrevivir a la calamidad. Su esposa habría vivido, pero ella miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal.

Otro de éstos grandes profetas fue Moisés, considerado como uno de lo más grandes líderes de Israel, pues, por el mismo Dios recibió la tarea de sacar al pueblo de Israel de Egipto y llevarlo a la tierra prometida. Aunque, todos sabemos que no todos los israelitas entraron a la tierra prometida.

A pesar de todos los percances que tuvo durante el camino, recordemos que subió al monte Sinaí por las tablas de ley, y bajó, se encontró con un pueblo que estaba adorando a imágenes y dioses falsos. Cosa que lo enfureció de tal manera y los reprendió.

Por otro lado, hay quienes afirman que Moisés fue uno de los que profetizó la venida del Dios mismo a la tierra, esto sucede en Deutoronomio 1815, cuando Dios le dice que él levantará a un gran profeta como él de entre sus  hermanos.

Es decir, que Dios hablaría por medio de aquella persona a los demás humanos y lo haría desde su misma boca, y que a esa persona debían escuchar. Entonces Moisés entendió que ésto era un profecía y exhortó a quienes lo seguína a que obedecieran a ese gran profeta cuando llegara.

Por estas y muchas otras razones, fue que Moisés se convirtió en uno de los profetas más reconocidos de la historia. Abrió el mar rojo para que el pueblo pudiera atravesar en seco. Cuando los faraones quisieron cruzarlo se cerraron las aguas y mataron a todos, pero ya el pueblo estaba a salvo.

Elías fue otro de los grandes profetas de la biblia y uno de lo más reconocido, sobre todo porque, según la biblia, Elías ascendió al cielo sin conocer la muerte, un carruaje de fuego pasó y se lo llevó a los cielos, mientras Eliseo veía cómo su maestro se iba.

Por otro lado, el primer caso documentado de una resurrección en la biblia, sucedió en tiempos del profeta Elías. Cuando una viuda estaba recogiendo leña y él le dice para que le de agua y comida, ella respondió que tenía poco, para ella y para su hijo, entonces Elías le dijo que si le daba comida no iba a faltar la misma en su casa.

La mujer lo hizo y no le faltó la harina en su casa ni el aceita, pero luego su hijo enfermó y murió, y ella le reclamó a Elías, entonces Elías se llevó el cadáver del pequeño al cuarto de arriba y allí clamó a Dios por un milagro, y el milagro sucedió, el niño volvió a la vida.

Falsos

Básicamente los profetas  no existen en el día de hoy, según los textos bíblicos, nosotros vivimos en el tiempo de la gracia, es decir, Dios hace absoluto silencio y ya no se comunica con los humanos a través de otro. Lo hace por medio de la oración. Cualquier que aparezca diciendo que es un profeta, según los criterios bíblicos, esa persona miente.