Matrimonio Cristiano: características, votos, preparación, dinámicas, frases, consejos y mucho más

El cristianismo, una de las religiones más antiguas del mundo, cuenta con unos 2 mil millones de fieles seguidores, aproximadamente, siendo el mayor número de creyentes a nivel mundial, incluyendo a católicos, protestantes y ortodoxos. Entre sus instituciones más importantes está el matrimonio cristiano. Veamos de qué se trata.

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Matrimonio cristiano

Entre los planes magníficos de Dios para la creación está el Matrimonio y la vida familiar. Desde que el mundo es mundo, el comienzo de la vida, Dios quiso la unión sagrada entre un hombre y una mujer, para tener hijos que sean parte del fruto del amor.

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Según el Libro de Génesis, Dios creó al hombre a imagen y semejanza y los bendijo: “Tengan muchos, muchos hijos, llenen el mundo y gobiérnenlo” (Génesis 1,26-28). Adicionalmente dice que los creó para que fueran el uno para el otro, motivo por el cual el hombre deja a sus padres para unirse a su esposa, quienes llegarán a ser como una sola persona.

Unión sagrada

El matrimonio es, además de una institución natural, una unión sagrada, la cual cumple con  el plan original de Dios para la pareja. Cristo lo elevó a sacramento, al hacer del consentimiento de entrega de los esposos cristianos, un símbolo, que constituye la entrega de todos en la cruz. (Ver artículo: Qué es tener fe en Cristo)

Dios estableció el matrimonio, por tanto los cristianos deben seguir ese plan, ya que es el fundamento sobre el que deben edificarse los matrimonios. Hay quienes toman al matrimonio como un evento cultural, sociológico o biológico, creyendo que las parejas sólo se casan por sus inclinaciones sexuales y porque la vida conyugal y familiar es fruto de la evolución social y cultural.

Esa manera de ver el matrimonio y la vida familiar, da pie a que la gente experimente dichas relaciones como mejor les parezca. En cada época, cultura y cabeza se puede idear una vida conyugal y familiar siguiendo sus propias preferencias y valores personales. No toman el matrimonio como un elemento que proviene de Dios, el Creador, que debe tener un conjunto de principios originales e inalterables basados en las verdades propias de la naturaleza humana.

Hombre + Mujer

Hoy día se expresa de muchas maneras esa forma de ver el matrimonio. Entre ellas está el sexo prematrimonial, los matrimonios de prueba y la convivencia, sumados al adulterio, el divorcio y la libertad de volver a casarse. Hoy día se habla de matrimonios entre homosexuales, e incluso, algo peor, piensan redefinir el concepto de familia, bajo un concepto artificial y completamente erróneo. (Ver artículo: Oración por la familia en la biblia)

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No hay que olvidar que el matrimonio debe estar intrínsecamente orientado a la procreación, según la doctrina cristiana, que el matrimonio cristiano es una alianza creada por Dios, para la cual ha dado su instrucción.

La vida familiar no es un fenómeno sociológico o biológico, es una institución divina, tal como lo dijo Jesucristo. La alianza dispuesta por Dios es exclusivamente entre un hombre y una mujer, cuyo principal propósito es la procreación.

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Preparación

Todos o casi todos los hombres y mujeres sueñan o aspiran llegar juntos al altar para casarse. Aunque también ha crecido el número de parejas que viven en concubinato o cohabitación, que desdice un poco la anterior afirmación. Hay que tener claro que la cohabitación o concubinato no ha sustituido el matrimonio y a saber por los estudios, se ha demostrado que un alto porcentaje de ellos quisieran casarse.

Noviazgo

Muchos de los fracasos matrimoniales o resistencia a casarse, tienen como causas la crisis del amor, muy frecuente en nuestros días y la débil o nula preparación pre matrimonial.

El matrimonio es una vocación, tal cual como el sacerdocio. Es un llamado de Dios hacia un camino de santidad. Un sacerdote puede tardar para formarse unos 10 hasta 15 años. ¿Cuánto tiempo piensan que deben formarse los novios para un matrimonio?

Hay que tomar en cuenta que van a emprender una empresa, metafóricamente, ya que así puede verse la constitución de una familia. El noviazgo, sea corto o largo, debe ser muy bien aprovechado para conocerse bien y así aprenderán a ser buenos esposos. En este período se aprende en conjunto. Para eso deben formarse, orar, comunicarse y ordenar.

Formarse en cuanto a todo lo que van a enfrentar, un compromiso que van a adquirir como esposos. Deben aprender más sobre el matrimonio cristiano.

Orar porque la empresa que van a constituir es uno de los pasos más importantes que harán en sus vidas. Dios debe estar primero en sus vidas y en su próximo matrimonio.

Comunicarse desde novios, hay que aprender a entablar una comunicación efectiva, sincera, desde el corazón. Compartir sentimientos, emociones, alegrías, tristezas. El diálogo es una manera de fertilizar y regar el amor.

 Ordenar las cosas en su lugar. Primeramente Dios y la pareja antes que uno mismo. Es decir, se debe pensar siempre en asistir al otro, como debe ser el verdadero amor. Primero el otro, segundo yo.

También abarca la manera de ser y de actuar, se debe cambiar lo que no está bien y disminuir los defectos, así como aumentar las cualidades que fomentan la unión.

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Dinámicas cristianas para el matrimonio

Las dinámicas cristianas para matrimonios están orientadas a crear lazos de unión entre la comunidad cristiana. Gracias a ellas, los miembros podrán apoyarse unos sobre otros, lo que ayudará a conseguir la unidad familiar deseada por todos.

Muchas parejas se plantearon la posibilidad de recurrir a las dinámicas, como un proceso terapéutico. Para algunos, puede ser la antesala del divorcio; para otros, una buena oportunidad para escucharse y barrer con los prejuicios, los miedos y las limitaciones emocionales.

Lejos de lo que se piensa, la dinámica de las relaciones de pareja no es la estabilidad, es una multiplicidad de movimientos que envuelven a ambos en distintas situaciones, algunas pueden ser alegres, otras tristes, pasionales o de reproches y angustias.

Todo ese vínculo, al inicio puro y nuevo, se va profundizando y ampliando con otras experiencias, que van dando forma a la relación. El tiempo va construyendo la unión, a través de atracciones y rechazos, gustos o disgustos, que van internalizando el molde relacional.

En algunos casos son multiplicidad de “capas” que traen las personas, que impiden que se puedan comunicar de manera más saludable, es como si la capa que se mostró al principio de la relación, se haya tapado con las nuevas o hayan salido a flote.

Se forman imágenes entre lo real y lo imaginario, influidos por la convivencia, las exigencias laborales, la rutina, la tecnología, que interaccionan en la vida de una pareja. Y esa imagen ideal y la otra, real, abre un abismo difícil de penetrar.

Dinámicas cristianas para parejas jóvenes

Hay distintas actividades utilizadas por las parejas, en forma de juegos, que ayudan a establecer lazos entre ellas. Al final, se acostumbra usar citas bíblicas para matrimonios, para de esa manera fomentar la reflexión en las parejas.

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Esta dinámica cristiana para parejas jóvenes está diseñada para desarrollarla en la intimidad. Es fundamental conocerse correctamente, ya que eso marcará la evolución de la pareja. Es necesario saber todo sobre esa persona que vive contigo, a tu lado. Al final se pueden usar frases cristianas de amor para parejas, como una manera de expresarle todo el amor y agradecimiento.

Amistad, noviazgo y matrimonio

Las relaciones comienzan primeramente sintiendo afecto, confianza y simpatía por otra persona. Con el tiempo se va transformando ese sentimiento en una emoción indescriptible y que hace pensar que esa persona es necesaria en tu vida. Así nace el amor entre dos personas, que al empezar a crecer va sumando experiencias buenas y malas en la vida.

Vivir en pareja no es nada fácil, hay que tener cierto grado de inteligencia emocional, que permita crecer como pareja, evitar ciertas actitudes y conductas que puedan dañar la relación. Es muy importante mantener la amistad en la relación, si antes de enamorarse eran buenos amigos, es buen indicio, es la mejor base para establecer un matrimonio.

Las mismas cualidades que se necesitan para construir una buena amistad, son las mismas necesarias para que un matrimonio perdure. La lealtad de un amigo significa que está a tu lado, pese a todo lo malo que pueda haber. Se puede confiar información delicada, sabiendo que está a buen resguardo. Además, los amigos se divierten juntos, ríen, bromean y comparten los mismos intereses, no te aburrirás siendo amigo de tu esposo (a).

En un matrimonio cristiano, se suma el hecho de que puedes discutir y tocar temas espirituales, orar juntos y apoyarse uno en otro, para crecer y hacer crecer al compañero.

En fin, se puede deducir, que una buena amistad asegura un buen noviazgo, así como el buen noviazgo lleva a un buen matrimonio con seguridad y esto es vital para formar una buena familia, que a su vez, hace formar una mejor sociedad.  Conclusión: amistades largas, noviazgos cortos= matrimonio para toda la vida.

 

Consejos y claves para un matrimonio feliz

Al principio del matrimonio, todo es diversión, amor, novedad, se entretiene la pareja comprando nuevas cosas para la casa, hacer actividades juntos como pintar, organizar, comprar una mascota, cocinar juntos, cosas así. Pero al pasar el tiempo hay que enfrentar la realidad de vivir en pareja, cosa nada fácil de sobrellevar si no se tienen las herramientas necesarias y adecuadas para mantener fuerte el lazo del matrimonio.

Cada día hay que enfrentar nuevos retos juntos, tomar decisiones que sean favorables y justas para los dos, dar lo que se tiene y lo que uno es. Para que ese amor se fortalezca y los mantenga unidos por siempre, hay que tener en cuenta algunos consejos, que podrán variar dependiendo de la pareja y su modo de vivir.

En el matrimonio cristiano, Jesús es quien tiene la primera y la última palabra, es el único que enseña lo que es el verdadero amor. Aquí unos consejos bíblicos que ayudarán a fortalecer a la pareja:

Orar en todo momento. Dar gracias a Dios por todo, eso es lo que pide de los creyentes en Jesucristo. Perdonar, ser buenos y compasivos el uno con el otro, perdonarse mutuamente, así como Dios perdonó a todos en Cristo. Amar a sus esposas o esposos como Cristo amó a la iglesia, tanto que dio su vida por ella.

Características del matrimonio cristiano

Estas son las características esenciales del matrimonio:

– la unidad (un hombre con una mujer, forman uno solo),

– la indisolubilidad (para siempre) y

– la apertura a la fecundidad (el matrimonio es procreación).

Desde un principio Dios estableció la unidad de la institución matrimonial, un hombre sólo puede tener una esposa, así como una mujer sólo un marido. Cuando Dios instituyó el matrimonio, prescribió la unidad matrimonial, con el fin de asegurar la paz de la familia, igualmente la educación y bienestar de los hijos habidos en él.

Aunque hay el permiso de Dios para contraer nuevamente matrimonio, una vez se haya disuelto el anterior, por la muerte de uno de los cónyuges.

La indisolubilidad es otra característica esencial del matrimonio. Esto quiere decir que la unión es permanente, mientras vivan los cónyuges y que el divorcio civil no disuelve ese vínculo conyugal, aun cuando así lo establece la ley civil, falsa y erróneamente.

Hasta la muerte…

Luego de unirse un hombre y una mujer en matrimonio consumado, no hay poder que pueda disolver ese vínculo aquí en la Tierra. Así está establecido: lo que Dios ha unido no lo separa el hombre, dijo Jesús.

Dicho vínculo una vez contraído sólo puede romperse con la muerte de uno de los cónyuges, ya que es perpetuo e indisoluble, además de divino. Siguiendo este concepto, teniendo conciencia de la importancia de la indisolubilidad de su vínculo, los cónyuges pondrán todo su empeño en mantenerse unidos, evitar motivos o causas para su separación, fomentando de esta manera el amor y la tolerancia mutua.

Tercera y última característica esencial del matrimonio es la apertura a la fecundidad. Los esposos han de tener la intención de procrear, en caso extremo de que no se dé, por ser estéril uno de ellos, por ejemplo, el matrimonio igualmente es válido. Pero, si se casaran con el propósito premeditado de no procrear, evitando de esta manera la descendencia, sí sería inválido.

Matrimonio civil

El matrimonio civil es aquel que se formaliza e inscribe ante las autoridades civiles, llámese Registro Civil, Administración Pública, Prefecturas, jueces, que se celebra antes del matrimonio religioso, o a veces de manera simultánea, en algunos sistemas jurídicos.

Se estila en algunos países referirse al matrimonio civil, como la voluntad de separarlo de la influencia de las instituciones o creencias religiosas, que comenzó en el siglo XVIII, como un movimiento de separación de la Iglesia y el Estado (laicismo).

Normalmente, el matrimonio civil se celebra ante el Juez, Alcalde o funcionario público autorizado legalmente, con la presencia de dos testigos mayores de edad y acreditados previamente, con todos los requisitos exigidos legalmente.

Con el matrimonio nacen derechos y deberes de los cónyuges, como el respeto, la ayuda, el bien común, en igualdad de condiciones, como hombre y mujer. Están obligados a vivir juntos, ser fieles y socorrerse mutuamente. De la misma manera, la unión tiene efectos económicos, los bienes de ambos cónyuges están sujetos a satisfacer a los dos por igual.

Votos del matrimonio cristiano

Los votos no son más que las promesas, con las que se sella el compromiso nupcial en la ceremonia eclesiástica de la boda. Es la voluntad de los novios de estar unidos para siempre, bajo el respeto y el amor, en las circunstancias favorables y en las adversas. Desde el simple “Sí, quiero”, hasta los más elaborados y protocolares votos matrimoniales, son buenos para decir a la pareja que quieres estar con ella por el resto de tu vida.

Se pueden ver muchas variedades de votos, cuando la celebración es de tipo civil o simbólica, hay más flexibilidad, pudiendo la pareja escribir sus propios votos.

Formalismos más comunes

  • Novio: Yo, (nombre del novio), te quiero a ti, (nombre de la novia), como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida.

Novia: Yo, (nombre de la novia), te quiero a ti, (nombre del novio), como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida.

  • Novio: (Nombre de la novia), ¿quieres ser mi mujer?

Novia: Sí, quiero.

Novia: (Nombre del novio) ¿quieres ser mi marido?

  •  Novio: Sí, quiero.
  •  Novio: (Nombre de la novia), yo te recibo como esposa y prometo amarte          fielmente durante toda mi vida.

Novia: (Nombre del novio) yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

  • Oficiante: (Nombre del novio), ¿quieres recibir a (nombre de la novia), como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?
  •  Novio: Sí, quiero.
  •  Oficiante: (Nombre de la novia), ¿quieres recibir a (nombre del novio), como    esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

Novia: Sí, quiero.

La vida cristiana en el matrimonio

La Biblia nos enseña que el amor es una cualidad importante, pero también explica que hay diferentes tipos de amor en la vida de casados. Los esposos deben mostrar amor de amigos y amor romántico. Cuando hay hijos, es más importante aún que se muestren amor de familia. Para que un matrimonio vaya bien hay que basar el amor en los principios cristianos. Esta clase de amor fue descrita por San Pablo apostol de la siguiente manera:

“Que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa tal como se ama a sí mismo; por otra parte, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo”.

Pablo además escribió: “Esposos, continúen amando a sus esposas, tal como el Cristo también amó a la congregación y se entregó por ella” (Efesios 5:25).

Los cristianos siguen el ejemplo de Jesús, de amarnos unos a los otros, tal como Él lo hizo con sus discípulos. Los cristianos casados deben amarse hasta el punto de estar dispuestos a morir el uno por el otro. (ver artículo: como interpretar la Biblia)

¿Qué hacer si el matrimonio tiene problemas?

Cuando hay problemas serios suelen pensar que su amor no es tan fuerte como pensaban, ¿qué pueden hacer? ¿qué los puede ayudar? El amor basado en los principios cristianos. Ese amor todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera y todo lo aguanta, mejor aún, nunca falla.

Los casados deben cumplir su juramento de amarse y ser fieles el uno al otro. Esto los motivará y ayudará a trabajar juntos para enfrentar cualquier problema.

El esposo debe ser amoroso como Jesús, el hecho de que el esposo sea la máxima autoridad de la casa no quiere decir que su esposa sea inferior a él. La función de la esposa es muy valiosa. Lo ayuda a ser buena cabeza de familia, por lo que el esposo debe ser cariñoso y amoroso, para que ella se sienta segura y se le haga más fácil respetarlo y quererlo.

Frases de amor

Las frases de amor en una relación tienen más importancia de la que se cree. Estas han ido desapareciendo con el paso del tiempo y es algo realmente grave y preocupante. (Ver artículo: Oración a San Jorge para el amor)

No sólo deben ser usadas en el proceso de conquista, deben estar siempre presentes para que faciliten una solución a una situación negativa, resolver problemas entre parejas. Decir palabras de afecto, según dicen los expertos, hace que liberes serotonina y actúa como remedios para las enfermedades, inclusive.

No cuesta nada decir una frase de amor, al contrario, valdrá mucho para alimentar y recuperar el amor que se haya perdido entre la pareja. Claro, todo exceso es malo, hay que administrar bien las frases de amor, no se debe parecer intenso o intensa. En ocasiones especiales, como cumpleaños, aniversarios, tan sólo con una frase de amor, puede hacer que su pareja comience el día feliz y a la vez está ayudando a mantener el amor vivo.

Ceremonia cristiana

Las bodas cristianas se caracterizan por ser muy emotivas, llenas de espiritualidad y reflexión en su desarrollo. Aquí se detallan los pasos sobre cómo celebrar el matrimonio bajo la fe cristiana y tener el día que siempre soñó.

En un matrimonio es la presencia de Dios, quien une a la pareja y es bajo sus mandatos y guía, que los esposos deberán vivir juntos. Los cristianos creen firmemente que Jesús es quien preside y da su bendición a la nueva familia.

¿Cómo se celebra una boda cristiana?

A continuación se describen los pasos a seguir para celebrar una boda cristiana, hay que acotar que hay variantes, dependiendo del gusto de los novios.

Fe cristiana

Es muy importante que ambos novios profesen la fe cristiana, es la regla principal, la regla de oro. Además, lo más recomendable es que hayan pasado por las etapas de la amistad y conocimiento, que llevara al noviazgo de los dos.

Se debe tener cuidado de elegir a la persona correcta, la indicada, para eso hay asesorías de pastores y guías espirituales. Lo más esencial es que ese matrimonio sea duradero, en total paz y armonía, respeto mutuo y mucho amor.

Planificación de la boda

Cuando la pareja esté segura de dar el paso, se comienza con la planificación de la boda. Hay que tomar en cuenta que la ceremonia está llena de símbolos, como la música, la Biblia, las velas, los anillos, los votos, además de otros, considerando el gusto y estilo de los novios y familiares.

Ambiente musical

La música a utilizar en la ceremonia es de gran importancia, van a tono con el gusto de la pareja, incluso, se permite que sea muy festivo. Las letras deben ser de alabanzas a Dios y a su gran amor. Si se usan cantantes o grupos, se deben tomar todas las previsiones, con respecto a la hora, sitio, espacio, todo lo necesario para que sea de agrado y comodidad para todos.

La corte nupcial

Se estila formar una corte nupcial, que por lo general son las amigas, las hermanas de los novios, hermanas en la fe de la novia, sobrinas, primas, entre otras, las cuales estarán vestidas a tono con la novia, manteniendo el formalismo de la boda. Hay otro personaje de la corte, el pajecito nupcial, debe ser un niño de unos 3 a 10 años de edad, quien acompaña a la novia a su ingreso a la iglesia o recinto donde se celebrará la boda.

Entrada del novio

El novio llegará a la iglesia o al sitio donde se celebra la boda, acompañado de su madre, tía, abuela o mujer que el novio haya escogido por ser una persona especial para él, según su situación familiar. Después entran el padre del novio y la madre de la novia, quienes se ubicaran en la primera fila y en el lado que se haya asignado para cada familia.

La Biblia

Deberá entrar un niño con la Biblia, es una entrada muy importante e inamovible. La biblia constituye el primer regalo que reciben los novios al casarse. El pajecito entra con ella y la enseña a todos los presentes. Puede ser de color blanco y significa que la palabra de Dios está por encima de todo, será su manual de vida y guía para los esposos en sus vidas futuras.

Pétalos de flores y rosas

Antes de entrar la novia, entran un niño y una niña, por lo general, lanzando pétalos de flores que van marcando el camino por el que marchará la novia. Los niños llevan una canasta llena de pétalos, aunque a veces portan una vela, que luego se suma a la ceremonia de las velas.

Entrada de la novia

Es el momento más esperado y emocionante de la ceremonia, cuando la novia entra a la iglesia del brazo de su padre (puede ser otra persona que la novia haya elegido, según su situación familiar). En ese momento sonará la música que la novia haya seleccionado para su entrada.

La ceremonia

El ministro o pastor oficializa la ceremonia, comienza con una lectura bíblica y luego todos los congregados entonan alabanzas a Dios. Se pueden preparar unas diapositivas o cualquier otro dispositivo, para mostrar las imágenes con las letras de las canciones o imprimirlas, para entregar a cada uno de los asistentes, y así puedan participar de la alabanza y a la vez, servirá de recuerdo de la boda.

Otra participación importante durante la ceremonia la tiene la familia, los amigos y hermanos de la fe de los novios. Ellos leen un poema o pasaje bíblico, además de dedicar alguna música especial para homenajear a la pareja.

Mensaje del pastor

La prédica pastoral es uno de los puntos clave del matrimonio cristiano. Tiempo emotivo y de reflexión espiritual para la pareja y para todos los invitados. Normalmente dura unos 45 minutos, como máximo, pero si están en otro sitio, como una playa o campo, se reduce a unos 15 o 20 minutos, todo acordado por los novios con el pastor.

Ceremonia de las velas

Este ritual es muy apreciado por los cristianos. Consiste en colocar tres velas en el altar, la del centro es blanca y simboliza la unión y la luz de Jesús; las de los lados pueden ser de otro color, representando al hombre y la mujer. Cada novio encenderá su vela y la vela central la encienden al mismo tiempo y apagan sus propias velas, eso simboliza el hecho de “que ya no son dos, sino una sola carne”, como reza la Biblia.

Bendición de los esposos

Este momento es muy especial para los novios, con gran contenido espiritual. Estando de rodillas elevan sus oraciones a Dios, pidiendo por su nueva familia y rogando que el Señor bendiga de ahora en adelante su nuevo camino y vida como marido y mujer. Al terminar la oración, la pareja se coloca en frente de toda la congregación y sellarán ese momento con un beso.

Protocolo

En toda boda religiosa católica y cristiana, hay una serie de formalidades que deben tomarse en cuenta, para cumplir al pie de la letra con las reglas del protocolo para bodas. Van desde la llegada del novio a la iglesia o sitio donde se realiza la celebración hasta que finaliza la ceremonia. Veamos de qué se trata.

Entradas de los novios

El primero en llegar a la iglesia o recinto seleccionado para la boda, debe ser el novio, quien recibirá a todos los invitados y agradecerá su asistencia. Poco a poco se van incorporando a sus lugares correspondientes los invitados del novio, en un lateral de la iglesia y los de la novia en el otro lateral.

Cuando estén todos acomodados, entran los pajes, ordenados por tamaño y después la novia, quien entra acompañada del padrino (casi siempre es el padre), tomándolo por su brazo izquierdo, recorriendo el pasillo hasta el altar, al compás de la canción que los novios hayan elegido para el momento.

Al mismo tiempo, todos los invitados deberán ponerse de pie y dirigir las miradas hacia la novia. Es un momento muy especial, en el que se despejan las dudas sobre el “vestido de la novia”, algo muy común y popular en toda comunidad. Realmente, ver las caras de los familiares y amigos en ese momento que entra la novia, es muy emotivo y feliz para todos.

Cuando están en el altar, el novio toma a la novia y la sitúa a su izquierda, colocándose el padre o padrino a la derecha del novio y la madre del novio hará lo propio a la izquierda de la novia, para lo que estará dispuesto un asiento en cada lado.

Liturgia

En la liturgia se expresa la importancia que tiene el matrimonio cristiano, se usa por lo general un texto del Antiguo Testamento, algunas cartas apostólicas y lecturas del Evangelio, todo ello seguido de la predicación de la homilía.

Al finalizar las lecturas, el padre deberá inscribir el enlace en el “Libro de matrimonios” de la parroquia a la que pertenece, entregando a los recién casados el Acta correspondiente, cumplidos todos los requisitos exigidos por la Ley.

Las salidas

Al ser bendecidos por el padre o sacerdote, ya convertidos en marido y mujer, la pareja sale de la iglesia con el fondo musical escogido para ese momento por ellos. Hay quienes prefieren coros tradicionales de su ciudad o colocan canciones clásicas, de gran importancia para ellos.

Después de la pareja sale el padrino tomado del brazo con la madrina, el padre del novio con la madre de la novia, también tomados del brazo. Al final, después de ellos, saldrán todos los invitados, quienes deberán hacerlo por los pasillos laterales, nunca por el central. Se recibirán las felicitaciones de rigor y los novios serán los primeros en abandonar el lugar de la ceremonia, en el vehículo dispuesto para tal fin.

El matrimonio según la Biblia

Dios creó a las dos primeras personas: Adán y Eva, un hombre y una mujer. El matrimonio es una unión natural entre un hombre y una mujer, la cual es protegida, privilegiada y celebrada por los hombres de bien, ya que juega un importante rol dentro de la sociedad. Por regla general, los matrimonios procrean las próximas generaciones. (ver artículo: Cual fue el pecado de Adán y Eva)

Es la unión que Dios intencionó. Hay quienes malinterpretan el mensaje de Dios, tildando como un trato misógino a las mujeres, cuando en la Biblia dice que las esposas deben sujetarse a sus esposos, no es lo mismo “sujetar” que “subordinar”. Eso no fue lo que Dios propuso, es muy diferente que las mujeres se “sometan” que es lo que dice la Biblia a que sean “subordinadas”.

Someterse es algo voluntario, es rendirse a la voluntad y autoridad de otro. No es obligado o impuesto. Ahora, subordinar es colocarse como en orden inferior con respecto a algo, en este caso, lo quieren atribuir a los esposos. Así no fue como Dios lo contempló.

La Biblia le pone un deber al esposo también, con su esposa. Las responsabilidades como cabeza de familia, son mayores y deben honrar a sus esposas, amarlas y sacrificarse por ellas. Nunca el marido verá como inferior o de menor valía a su esposa. Se deben tratar con ternura, amor y cuidado, no porque sean débiles o inútiles, sino porque se aman de verdad.

Versículos

De acuerdo a la Biblia, el matrimonio es una promesa sagrada entre un hombre y una mujer. Hay versículos en la Biblia que ofrecen consejos para la pareja, recién casada o no y referidos al compromiso de la boda. He aquí algunos de ellos:

Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón (1 Corintios 11:11).

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. (Eclesiastés 4:9-10)

Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella (Efesios 5:21-25)

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. (1 Corintios 7:3-4)

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:32)

Sexualidad

Hay que tener una distinción muy clara entre la visión moderna y secular del matrimonio, así como del entendimiento cristiano. En la sociedad actual se ha ido desdibujando esa distinción, debido a no tener claridad en las ideas del cristianismo, qué es cristiano y qué no lo es. (ver artículo: Como se leen los versículos de la biblia)

Habiendo sido creados a imagen y semejanza de Dios, los seres humanos tienen su propia dignidad, así como valores inherentes, pero cuando esa verdad se distorsiona, cuando cada quien decide que tiene un derecho básico a hacer lo que quiere, no está dentro de los preceptos cristianos, no puede aceptarse tal actitud.

La falta de distinción entre libertad y libertinaje ha hecho mella en la moral contemporánea, sobre todo en lo referente a la sexualidad y el matrimonio.

Libertad o libertinaje

Tanto hombres como mujeres, jóvenes y adultos, alegan que por ser personas libres y conscientes, según su madurez, pueden decidir cómo, cuándo y dónde practican sus preferencias sexuales, alegando, entre otras prerrogativas, que son dueños de sus cuerpos y pueden hacer con él lo que quieran y les plazca.

El aborto es un ejemplo extremo de esta manera de pensar, al sustentar que la mujer puede disponer de su cuerpo y por tanto, puede abortar cuando lo desee, sin tomar en cuenta que esa acción constituye el asesinato de un ser humano, que ha sido creado por Dios.

En las sociedades democráticas, en las que se garantiza la libertad personal para escoger cualquier cosa que considera moralmente válida, pasa mucho este tipo de equivocaciones. No les importa si tales conductas vayan en contra de la naturaleza de Dios, si así lo postula la mayoría.

La verdadera libertad

La auténtica y real libertad no quiere decir que se tenga la capacidad irrestricta de “hacer lo que quieras”, es más bien, vivir libres de pecado, respetando los mandamientos de Dios.

Todos los cristianos deben reconocer que no son dueños de sus cuerpos, sino que pertenecen a Cristo, en cuerpo y alma, por lo que por ser miembros de su cuerpo, deben respetarse a ellos mismos y tratarse con dignidad los unos a los otros.

No se debe ni se puede hacer con sus cuerpos lo que más les plazca. Fornicar o pecar sexualmente, es lo mismo que pecar contra uno mismo y contra el Cuerpo de Cristo, ya que los cuerpos son templos del Espíritu Santo. (ver artículo: Oración de sanación al Espíritu Santo)

No es verdad que el cuerpo sea para la inmoralidad sexual; el cuerpo es para el Señor… ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes? Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado por un precio. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo.” (1 Corintios 6,13.19-20).

Amor y sexualidad

Para que haya un encuentro sexual debe haber un amor fiel, seguro, confiable y permanente. No hacerlo así traerá consecuencias negativas. Cuando se separan la sexualidad y el amor, para ser usada sólo por satisfacción, se está destruyendo el significado de la unión sexual entre un hombre y una mujer.

“la sexualidad, por medio de la cual el hombre y la mujer se dan el uno al otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta el centro más íntimo de la persona”.

Se crea un conflicto en la relación, debido a que hay tres componentes en la misma: físico, emocional y espiritual.  Si se relacionan a nivel físico, se interfiere con el nivel emocional y el espiritual.

Dar tu cuerpo a otra persona simboliza la donación total de uno mismo a esa persona”.

Aquellos que buscan el sexo sin amor se engañan y mienten, no existe la cercanía de sus corazones, sólo de sus cuerpos, algo dañino, ya que no está tomando en cuenta su lenguaje corporal y por lo tanto, está haciendo un daño a su cuerpo y alma.

Hijos

El mayor fruto que da el matrimonio son los hijos, producto de ese gran amor que se consolidó luego de pasar por un noviazgo y por la convivencia en amor y paz. Los hijos llegan a ser la pieza fundamental de la familia, que toda pareja desea para completarla y para demostrar su amor.

Muchos lo consideran como una bendición del matrimonio, que hace madurar a la pareja, también como personas. Ahora se preocuparán por su bebé, no sólo por ellos y se creará una responsabilidad mutua y un vínculo que será para siempre entre ambos.

Sexo prematrimonial

En la Biblia, Dios nos ha dicho claramente que el sexo sólo debe existir para el Matrimonio. Él fue nuestro creador y es quien tiene el derecho de decirnos cómo usar las potencialidades sexuales que nos otorgó. La iglesia, fiel a sus principios, enseña que las relaciones sexuales sólo pueden ocurrir después de recibir el Sacramento del Matrimonio.

No es fácil la castidad prematrimonial en dos personas que se quieren y aman, pero no es imposible. Y para complacer a Dios, hay que corresponderle, el sabe lo que pide, nosotros no.

Crisis en el matrimonio cristiano

En los últimos 50 años están sucediendo cosas terribles para los matrimonios cristianos. Los divorcios están a la orden del día, cuando se sabe a todas luces, que Dios y la Iglesia no permiten esa separación. Dios ve eso como un repudio a su cónyuge, aquel que una vez amó y decidió formar una familia cristiana con él o ella, hasta que la muerte los separara.

Ahora no hay casi diferencia entre los divorcios entre cristianos y los no cristianos, es lamentable, pero peor aún, es que al parecer no duele como antes. Ven esta situación como normal, natural, cosa que no puede ser aceptada de esa manera.

Se piensa, erróneamente, que es mejor terminar con algo que no funciona, que está moribundo o con ese amor que ya murió. Pero Dios dijo: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio…” (Apocalipsis 2:5).

Esta receta es algo divino para los matrimonios en problemas, la unión verdadera de la pareja es espiritual. Juntos en la lectura y oración podrán empezar de nuevo, a recoger los platos rotos y conseguir una nueva vida en armonía y amor.

Yugo desigual en la pareja

No sembrarás tu viña con semillas diversas,  no sea que se pierda todo,  tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña”, este versículo se refiere al problema de unir dos cosas que no deben unirse. ¿Qué pasará con una persona que se case con otra que no cree en Cristo y por ende, no comparte la vida espiritual? ¿Puede un matrimonio funcionar a pesar de eso?

El esposo, si es el creyente, debe amar a su esposa, tanto como Cristo amó a la iglesia. Y si es la esposa, debe respetar a su esposo como cabeza de hogar. Es algo difícil, pero es importante demostrar a diario lo que significa ser cristiano y mantener una relación con el Señor.

Pablo, el apóstol se refirió a esta situación de la siguiente manera: “Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente,  y ella consiente en vivir con él,  no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente,  y él consiente en vivir con ella,  no lo abandone. Porque  ¿qué sabes tú,  oh mujer,  si quizá harás salvo a tu marido?  ¿O qué sabes tú,  oh marido,  si quizá harás salva a tu mujer?” (1 Corintios 7:12-13, 16).

Divorcio y segundo matrimonio

Y ¿qué dice la Biblia sobre el divorcio? ¿y sobre el segundo casamiento?

Es importante conocer las palabras de la Biblia, según Malaquías: “Yo aborrezco el divorcio –dice el Señor, Dios de Israel”. Según la Biblia, el matrimonio es un compromiso para toda la vida. Aun así, puede entender que el divorcio ocurra, ya que en el matrimonio hay dos seres humanos pecadores.

Existe mucha controversia de que si el divorcio y el segundo casamiento están permitidos según la Biblia. Sobre todo porque Jesús en Mateo 5:32 y 19:9 expuso esta frase: “excepto en caso de infidelidad conyugal”, la que aparentemente es la que da el permiso de Dios para divorciarse.

Pero es también interpretada como a la infidelidad durante el período de desposorio, porque, por ejemplo, las parejas judías se consideraban casadas mientras estaban comprometidas, o lo que es lo mismo, “prometidos”. Si se cometía una inmoralidad durante ese período, se consideraba una razón válida para divorciarse. (ver artículo: ¿Qué dice la biblia sobre el adulterio?)

Los griegos traducían  “infidelidad conyugal” como una palabra que puede significar cualquier forma de inmoralidad sexual. Es decir, engloba fornicación, adulterio, prostitución, entre otras…Las relaciones sexuales son una parte integral del vínculo marital y una ruptura de este vínculo a causa de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, debería ser una razón lícita para el divorcio.

¿Los dos se pueden casar nuevamente?

A eso Jesús también tiene una salida, se refiere al segundo matrimonio, ya que ha frases como “y se casa con otra” en Mateo 19:9 que indican claramente que el divorcio y el segundo matrimonio están permitidos.

Pero hay un detalle, sólo la parte afectada, la víctima, es quien tiene derecho a volver a casarse, aunque no está indicado en el texto, pero la concesión para casarse después de un divorcio, es parte de la misericordia de Dios hacia aquel que sufrió y no para que cometió la inmoralidad sexual.

Entonces, contraer un nuevo matrimonio por parte de los divorciados, estando vivos sus cónyuges legítimos va en contra del plan y la ley de Dios, enseñados por Cristo. Los que optan por esta manera de vida, no se separan de la Iglesia, pero no pueden acceder a la comunión eucarística. Seguirán su vida cristiana, especialmente educando a sus hijos en la fe.

La vida consagrada

Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido” (1 Cor. 7, 32-34 BJ).

Así se expresa San Pablo sobre la vida consagrada, una vida dedicada completamente a Dios, Dios es el esposo del corazón de los que se consagran a él. Los consagrados viven un vínculo nupcial con Cristo, que no incluye a una esposa humana, para que pueda dedicar todo su amor a Dios.

No se enamoran de ser humano alguno, sólo de Cristo. Su corazón debe estar indiviso en su amor por Dios, no puede tener amor por una esposa humana ni por los deleites del mundo, deben renunciar a todo por el amor de Dios.

Matrimonio no católico

Según la teología, el matrimonio fue instituido por Dios y además elevado a “sacramento” por Cristo. Cuando un matrimonio es celebrado entre bautizados, bien sean católicos o no, el mismo es elevado a sacramento de la Iglesia Católica.

La concepción católica del matrimonio es vista  como una realidad natural que se apoya sobre el principio del consentimiento, el cual no puede ser suplido por ninguna potestad humana.

Según la definición jurídica del matrimonio en el derecho canónico, se puede ver la distinción entre matrimonio como acto y matrimonio como estado, este último surge del acto productivo de la unión matrimonial.

Películas cristianas

Hay gran cantidad de cintas que tratan sobre matrimonios en crisis, a través de diferentes etapas y situaciones. Empiezan con el proceso inicial del enamoramiento hasta llegar al caos y hasta la muerte. Todas se enfocan en mostrar el insondable valor del afecto conyugal, que es lo que al final sirve de vehículo para dar cada quien lo mejor de sí mismo.

Acá, sólo algunas de ellas:

Tierras de Penumbra (1993). Anthony Hopkins y Debra Winger.

Cinderella Man (2005). Protagonizada por Russell Crowe, Renée Zellweger y Paul Giamatti.

Prueba de Fuego (2008).

Up (2009).

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