Catedral de Toledo: Historia, arquitectura y mucho más

La Catedral de Toledo es un templo con arquitectura gótica considerado como el Opus Magnum dentro de su estilo o lo que es lo mismo: una obra maestra, y consagrado bajo el nombre de Catedral de Santa María. Te invitamos a descubrir la historia, puertas, obras y capillas de esta hermosa Primada de España, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1986.

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Historia de la Catedral de Santa María en Toledo

Esta catedral es un centro de culto religioso católico dedicado a la Advocación de Santa María, que surge dentro de la ciudad de Toledo luego de una serie de acontecimientos que marcaron su origen, los cuales en su mayoría no han quedado registrados por escrito; pero han sido contados a través de leyendas que sirven como evidencia de su historia.

Los relatos comienzan en la época del primer obispo conocido con el nombre de Eugenio, cuando existió un templo que ya para el año 587 había sido consagrado por segunda vez, lo cual se evidenció mediante una inscripción del siglo XVI, que se conserva en el actual claustro, donde se hace referencia a que la ciudad de Toledo estaba bajo el reinado de Flavio Recaredo.

Además esta ciudad era la sede obispal de la Hispania Visigoda, donde a pesar de sufrir la invasión de los musulmanes la impronta cristiana se mantuvo, trasladándose el obispado a la iglesia de Santa María de Alfinzén, que era empleada en sustitución del anterior templo una vez que fue invadido para ser convertido en mezquita.

Muchos restos arqueológicos actuales han quedado como evidencia de la presencia de esta construcción musulmana, como es el caso de una columna islámica empotrada en la Capilla de Santa Lucía, así como otros elementos que posteriormente fueron aprovechados, como es el caso de los fustes de mármol del exterior del Coro.

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Para el año 1085 el rey Alfonso VI conquista la ciudad sin necesidad de derramar sangre, puesto que prometió conservar y respetar los templos de culto, permitiendo las costumbres y religión de los musulmanes así como de los cristianos mozárabes, lo que incluía a esta mezquita.

Problemas de Estado hacen que el rey abandone la ciudad y deje a cargo en su lugar a su esposa Constanza, junto con el abad Bernard de Sedirac, que para aquel momento era el arzobispo de Toledo.

Estas dos personas en ausencia del Rey ocasionan una rebelión, que trae como consecuencia un levantamiento en la ciudad que recién había sido conquistada. Como parte de esto en el año 1087 envían gente armada con la finalidad de tomar por la fuerza las instalaciones de la mezquita y utilizar ese lugar para la celebración de ceremonias religiosas cristianas.

El Rey Alfonso VI al volver se sintió indignado y fue implacable, condenando a la mayoría de los causantes de esta revuelta. Pero para aquel momento los musulmanes intermediaron para conseguir la paz. Esto hace que en gratitud el Cabildo Catedralicio del siglo XV cree una efigie de Abu Walid, quien fue el mediador por parte de los musulmanes, la cual fue colocada en un pilar de la Capilla Mayor.

De tal manera la mezquita fue consagrada como catedral cristiana, con una serie de donaciones para este nuevo templo por parte del Rey Alfonso VI, que se dedica a la Advocación de María desde el año 1087, con una serie de concesiones especiales de villas, molinos, aldeas y parte de los ingresos de las demás iglesias de Toledo.

Se realizaron todas las mejoras que fueron necesarias para que en ella se impartiera el culto cristiano romano, entre las cuales se cambia la posición del Presbiterio y la Capilla Mayor. Pero la mezquita permaneció prácticamente intacta hasta el año 1222, cuando se establece que será iniciada una nueva construcción, que comienza con la primera piedra colocada en el año 1226.

La Catedral de Santa María en Toledo, tal como se conoce en la actualidad, fue realizada durante el siglo XIII bajo el arzobispado de Rodrigo Ximénez de Rada y el reinado de Fernando III el Santo.

Arquitectura de la Catedral de Toledo

La arquitectura de esta catedral se basó en un estilo gótico de influencia francesa, propio del siglo XIII, aunque fue adaptado a las exigencias y gustos del pueblo español. Está provista de un templo bastante amplio, puesto que mide 120 metros de largo para un ancho de 59 metros.

Todo ello permitió la realización de cinco naves, un crucero y una doble girola. Destacándose además que las naves ubicadas de forma externa, son más anchas que las centrales.

La cabecera es la parte más antigua de todo el templo, con triforios considerados como originales, aunque sufrieron alteraciones en algunas de las tantas reformas realizadas a la catedral, donde  fueron sustituidos por ventanales con vidrieras y algunos recibieron influencia mudéjar que combinó elementos hispánicos y musulmanes.

La girola doble también está presente en la cabecera del templo, ostentando grandes proporciones y con un abovedamiento original. Durante el recorrido de esta girola se halla una serie de capillas creadas con plantas tanto rectangulares como triangulares, con lo cual quedaron dispuestas con variedad de tamaños.

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El exterior de la catedral: la fachada principal y sus puertas

Cuando apreciamos la Catedral de Toledo desde su exterior, lo primero que llama la atención es la fachada principal que se termina de realizar durante el siglo XVI, mostrándose en ella una sola torre aunque se esperaba realizar una segunda, lo cual nunca se concretó, por lo que en su lugar se colocó simplemente una cúpula además de una linterna octogonal, para iluminar el templo.

Es interesante mencionar que bajo esta cúpula quedó ubicada la capilla mozárabe. Por otro lado en esta fachada se destaca la presencia de tres puertas, donde cada una ha sido identificada de la siguiente manera: La central es denominada Puerta del Perdón, a la derecha se encuentra la Puerta del Juicio Final o también conocida como Puerta de los Escribanos, y a la izquierda la Puerta del Infierno, o también llamada Puerta de las Palmas.

Dichas puertas fueron realizadas con arcos provistos de arquivoltas y gabletes, que se conservan de la obra original perteneciente al siglo XV, pues para el siglo XVIII se realizó una reforma neoclásica a cargo del arquitecto Eugenio López Durango. Con la presencia de un relieve de La Última Cena, realizada por Mariano Salvatierra Serrano, al igual que otras esculturas de estas fachadas.

En esta fachada se ubica además una pequeña puerta que da acceso al claustro denominada Puerta del Mollete, que era empleada antiguamente para dar de comer a los pobres.

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Puerta del Perdón

Tradicionalmente se contaba que todos los que atravesaban esta puerta recibían indulgencias a sus pecados, de allí el nombre de la Puerta del Perdón, que es la que se encuentra ubicada al centro de la fachada principal.

Fue realizada entre el siglo XIV y XV por Alvar Martínez, compuesta de un arco con arquivoltas o molduras, en cuyas jambas luce toda una serie de apóstoles; en su parte central o parteluz está la figura de Jesucristo, como el que preside la Asamblea de los apóstoles.

El tímpano de esta puerta está adornado por La Imposición de la Casulla a San Ildefonso por parte de la Virgen. La puerta está forrada mediante repujados realizados en bronce durante el año 1337.

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Puerta Del Juicio Final

Esta es la puerta que se ubica a la derecha en la fachada principal, presentando en su parte inferior algunos demonios deformes que tienen como función ser los carceleros de las almas de los condenados.

En la parte superior, se observan los muertos que se levantan de sus tumbas al sonido de las trompetas de los ángeles, para indicar que se inicia el Juicio Final.

Por encima de ellos destaca Cristo como juez, sentado sobre un escabel y acompañado por la Virgen María y San Juan, que interceden para salvar el alma de todos los que sean condenados.

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Puerta del Infierno

Esta puerta se encuentra a la izquierda de la fachada principal, justo al lado de la Puerta del Perdón, también denominada Puerta de la torre, la cual no ostenta motivos iconográficos reseñables, sino que ha sido creada con una decoración de tipo vegetal, por la cual es conocida por los habitantes de esta ciudad como Puerta de las Palmas, empleándose en la antigüedad como entrada para la procesión de las palmas durante las ceremonias religiosas de los Domingos de Ramos.

Puerta del Reloj

La Puerta del Reloj se ubica en la fachada norte de la Catedral de Toledo, considerada como la más antigua del templo e identificada por otros nombres, entre los que destaca su denominación como Puerta de la Feria, en vista de que tiene salida a la calle donde era realizada la feria de la ciudad.

Otros la conocen como Puerta de la Chapinería, debido a que tiene frontera con la calle de ese nombre, dedicada a la fabricación y venta de chapines, que son calzados típicos del siglo XV.

También la llaman Puerta de las Ollas, pues en su decoración se resaltan algunos de estos utensilios, pero esta es una puerta que mayormente está identificada por contar con un reloj en su parte superior.

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Arquitectónicamente exhibe con un tímpano dividido por cuatro franjas horizontales, adornadas con escenas como La Anunciación, Natividad, Adoración de los Reyes Magos, Degollación de los Inocentes al igual que la Huida de Egipto; todas correspondientes a la vida de Cristo.

Pero esto no es todo, pues esta puerta expone hechos históricos como La Circuncisión, Jesús entre los doctores del templo cuando hace su presentación, su Bautismo y las Bodas de Caná. También la Virgen está ilustrada en el tímpano de la puerta, al igual que el parteluz que divide la entrada en dos partes.

Las jambas están llenas de imágenes de reyes y santos creados por el escultor Juan Alemán. Encima de esta puerta se hallan algunas obras en estilo neoclásico pertenecientes al siglo XVIII y realizadas por Durango, como parte de una restauración.

En cuanto al reloj ubicado en la parte superior, pertenece al siglo XVIII y está provisto de una sola manilla; mientras que por detrás de él, en una especie de segunda fachada se encuentra un rosetón que sufrió alteraciones, quedando parcialmente oculto durante las restauraciones realizadas durante el siglo XVIII.

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Puerta de los Leones

En la fachada Sur de la Catedral de Toledo nos encontramos con la puerta de los Leones, nombrada así desde el siglo XVI debido a que cuenta con seis columnas en su frente, que han sido rematadas con formas de cabezas de leones y unidas por verjas provenientes del año 1646, lo que permite a esta puerta contar con un espacio abierto a manera de atrio, que sirve como protección para esta entrada.

Esta es otra de las puertas de la catedral que recibe varios nombres, como es el caso de: Puerta Nueva, por ser la última en construirse para este templo; Puerta de la Alegría, emoción que embarga a los fieles durante la celebración de la Asunción de la Virgen o Puerta de la Oliva.

La puerta fue construida entre los años 1460 y 1466, estando bajo el mandato del arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, realizada con una serie de estatuas que conforman un conjunto hispano flamenco, provenientes del siglo XV, donde se incluye a la Virgen creada por Egas Cueman, que está ubicada en el parteluz del pórtico.

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Esta puerta también luce una serie de relieves y estatuas realizadas con gran delicadeza, mostrando querubines y ángeles músicos que están al lado de la Virgen durante su subida al cielo. Además se muestran medallones en la última arquivolta del arco de esta puerta, donde se han colocado representaciones de profetas y patriarcas, todos acompañando a la Virgen María.

La puerta exhibe la estatua de San Agustín, realizada en forma orante como un remate, así como una serie de batientes de bronce y encima de todo ello un rosetón de vidrieras policromadas.

Puerta Llana

En esta fachada Sur también se encuentra la denominada Puerta Llana, que se construye entre los años 1772 y 1800, para los tiempos del Cardenal Lorenzana; siendo esta entrada la que generalmente se emplea para el acceso del público.

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El atributo de “Llana” se debe al hecho de que no tiene escalones, lo que permite que el acceso sea fácil y rápido. Fue creada bajo un estilo neoclásico. para sustituir una puerta anterior que era denominada Postigo de los Carretones.

La Puerta Llana fue realizada por Ignacio Haan y también es empleada para la salida de la Monumental Custodia, durante las fiestas del Corpus Christi.

Cabe destacar que desde el exterior también se aprecia la belleza de la torre de esta catedral, coronada por una bella aguja flamígera octogonal. En esta torre se encuentra un bello campanario y en él la famosa Campana Gorda, la cual pesa más de 18 toneladas.

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Torre de la Catedral de Toledo

Es interesante conocer un poco más sobre el origen de la torre de la catedral de Toledo, debido a que durante la construcción de todo el templo se tenía la intención de levantar dos torres, una a cada lado de la fachada occidental. Pero por circunstancias que nunca se determinaron sólo se construyó una de ellas, la que se puede observar en su esquina noroeste, mientras que en el lugar donde correspondía levantar la segunda torre, solo se dejaron algunos tramos.

Esta torre fue una creación de Alvar Martínez,  llegando sólo hasta su cuarto cuerpo durante el año 1422, pero quien no dejó antecedentes escritos sobre el diseño para la realización de la coronación de la torre, que al estudiar su arquitectura se observa en estilo gótico, con influencias mudéjar.

Está realizada en una planta cuadrada, que en su interior tiene la Capilla del Tesoro, sobre la cual se presenta la torre realizada en cuatro cuerpos y encima de ellos otro, pero de menor altura. En el segundo cuerpo vivía el campanero y el tercer cuerpo correspondía a una prisión eclesiástica.

El remate de esta torre fue realizado en forma octogonal, por el arquitecto Hanequin de Bruselas, quien llegó a la ciudad de Toledo con la finalidad de trabajar junto con otras figuras destacadas como Egas Cueman, Juan Guas, Enrique Egas, entre otros, quienes realizan este cuerpo provisto de pináculos y arbotantes, es decir, se realizan algunas formas de pilares que están provistos en su punta de pirámides cónicas, con medios arcos que sirven de contrafuerte para mantener el peso de la corona de la torre.

En la punta de esta torre se remata con una flecha que soporta tres coronas, algo similar a una tiara, lo que le imprime elegancia a este hermosa catedral, que quizá fuese aún más espectacular, si se hubiese podido terminado en algún momento su segunda torre.

Esta es una torre que ha sido objeto de varias restauraciones con la finalidad de realizarle trabajos tanto de mantenimiento como de reparación, pues ha recibido la descarga eléctrica de varios rayos a mediados del siglo XIX, por lo cual se ha tenido que colocar un pararrayos, de igual manera que por el deterioro sufrido con el paso de los años.

Una de las últimas restauraciones que se encuentra documentada es la relativa al siglo XXI que se realizó para el año 2011, mediante la ejecución de trabajos con la Campana Gorda. Esta restauración tenía la finalidad de adaptar las instalaciones interiores de la torre, con el objetivo de facilitar el acceso del público, especialmente a nivel de las campanas, algo que era utilizado antiguamente y no estaba habilitado en la actualidad.

El sitio muestra el cuerpo de campanas que se encuentra en una sala cubierta por bóvedas de ojivas, también decoradas a nivel de su clave, empleándose en este caso el Cordero Místico en relieve; presentando además unos arcos de crucero de forma semicircular, sin presencia de capiteles.

Luego se presenta el cuerpo de remate que está realizado con su estructura gótica abierta y que conforma el segundo cuerpo de campanas, que es terminado con una pirámide y coronado por una cruz que se encuentra a más de noventa metros de altura.

Este sitio es evocado en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, denominada La Catedral, realizada en el año 1903, y donde su protagonista Gabriel sube a contemplar la ciudad de Toledo y momento en el que se comenta: «el viento tibio pasaba murmurando entre las grandes rejas que servían de jaula a las campanas».

El interior y sus capillas

Iniciando el recorrido por el interior de la Catedral de Toledo, nos encontramos con algunas áreas dignas de ser apreciadas por separado ya que disponen de una gran cantidad de obras de arte, consideradas como parte de un museo catedralicio.

Entre las estructuras internas de la catedral se destacan numerosas capillas, la sacristía, el tesoro, la sala capitular, el coro y el Transparente, que es una bella escultura realizada en los años 1729 y 1732 por Narciso Tomé, artista del barroco.

Esta catedral ha sido creada a base de cinco naves, realizadas con una altura escalonada, lo que permite que pueda contar con ventanales en su parte alta. Las naves están separadas mediante cilindros con semicolumnas adosadas, a los cuales se acoplan arcos y cruceros.

Las bóvedas de estas naves, al igual que las del transepto, se realizaron a base de crucería cuadripartita, mientras que en el presbiterio y el crucero se emplearon bóvedas formadas por terceletes.

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Cabe destacar que en la girola y en el transepto se respetaron los tres pisos de alzado en estilo gótico clásico francés, donde es característica la relación de arcos, triforio y claristorio; pero en el cuerpo principal de las naves se suprimió el triforio, algo que probablemente tuvo la intención de permitir que los ventanales del claristorio fuesen más grandes.

Las capillas de la Catedral

Como hemos mencionado antes, esta catedral tiene una serie de capillas realizadas en diferentes tamaños bajo un proyecto del arquitecto Rodrigo Ximénez de Rada, que fueron dispuestas rodeando la cabecera de su interior, pero muchas de ellas fueron reubicadas a través del tiempo y en la actualidad han quedado dispuestas tal y como se describe a continuación:

  • Capilla Mayor.
  • Capilla Mozárabe.
  • Capilla de los Reyes Nuevos.
  • Capillas del Muro Sur: Capilla Epifanía, Capilla de la Concepción, Capilla de San Martín, Capilla de San Eugenio.
  • Capillas de la Girola: Capilla de Santa Lucía, Capilla de los Reyes viejos, Capilla de Santa Ana, Capilla de San Juan Bautista, Capilla de San Gil, Sala capitular, Capilla de San Ildefonso, Capilla de Santiago, Capilla de Santa Leocadia, Capilla del Cristo de la Columna.
  • Capillas del muro Norte: Capilla de San Pedro, Capilla de la Piedad, Capilla de la Pila Bautismal, Capilla de Nuestra Señora de la Antigua, Capilla de Doña Teresa de Haro.

Entre todas estas capillas dotadas de belleza e importantes rasgos históricos, algunas destacan más que otras, motivo por el cual se describen de manera individual las capillas principales de esta catedral a continuación, de modo que puedan destacarse los elementos más importantes que se hallan en su interior.

Capilla Mayor

Es una capilla que se encuentra provista de una serie de riquezas acumuladas a través de la historia y que antiguamente estaba separada por dos partes, formadas por bóvedas independientes. Una de esas partes correspondía a la Capilla de los Reyes Viejos, que posteriormente se demolió para dar amplitud al presbiterio y colocar un gran retablo gótico.

Algunos de los elementos originales se conservaron, como es el caso de la reja de piedra, considerada por algunos críticos como el elemento más bello de la catedral. La capilla en general se encuentra decorada con estatuas que recrean un coro de ángeles en vuelo y se complementa esta obra de piedra calada con dos pilares que permiten el acceso a ella.

En dichos pilares se sostiene la estatua de un pastor llamado Martín Alhaja, famoso por dar la voz de alarma en la batalla de Las Navas de Tolosa, que tuvo lugar en el año 1212, contra los musulmanes. En tanto que del lado contrario se ubica el Alfaquí Abu Walid, quien según comentamos en la historia de la catedral, llevó el mensaje de tolerancia al Rey Alfonso VI, para evitar más muertes innecesarias en aquella época.

El presbiterio está completamente labrado, recreándose en él una serie de figuras en diferentes tamaños con diversidades mitológicas; contando además con los sepulcros decorados mediante estatuas yacentes del Rey Alfonso VII de León, al igual que Pedro de Aguilar.

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Otras de las personalidades que yacen en este lugar son Sancho IV de León y Castilla al igual que el Rey Sancho III de Castilla. Para cuyos sepulcros se realizaron imágenes talladas en madera policromada y todo es finalmente cerrado con una reja realizada por el artista Francisco de Villalpando.

Capilla Mozárabe

La capilla Mozárabe está ubicada en la fachada sur de la catedral, precisamente debajo del área donde se pensaba realizar la segunda torre de templo, que nunca se realizó.

Anteriormente fue conocida como la Capilla del Corpus Christi, durante el año 1500, pero más adelante fue destinada a continuar el culto hispanomozárabe, y su nombre fue asignado por el Cardenal Cisneros, con la finalidad de mantener en armonía los distintos sentimientos religiosos aún presentes para la época.

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De esta manera la capilla comienza a realizar cultos basados en ritos de códices, breviarios y misales, que fueron recuperados. Todo ello dentro de un templo que contaba con una cúpula octogonal del siglo XVII, creada por el hijo de El Greco, llamado Jorge Manuel Theotocópuli, realizada en una estructura de ocho paños más una linterna, que permite la entrada de luz.

En ella se muestran pinturas sobre la conquista de Orán, una ciudad de Argelia; con una reja gótica creada en 1524 por Juan Francés, además de escudos de Cisneros. Su altar es de bronce y mármol, en cuyo centro se encuentra la imagen de la Virgen con el Niño, del siglo XVIII proveniente de Roma; una reliquia sobre la cual se comenta que cayó al mar durante un naufragio, quedando en el fondo durante algún tiempo.

Cabe destacar que esta parte de la catedral de Toledo es casi el único lugar donde aún se cuenta con el culto Hispanomozárabe, que anteriormente se practicaba en una zona extensa de Andalucía.

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Capilla de los Reyes Nuevos

La Capilla de los Reyes Nuevos está situada entre la de Capilla de Santiago y la Capilla de Santa Leocadia, con un paso de acceso creado por el arquitecto Alonso de Covarrubias, la forma en que ha sido construida ha conseguido que sea considerada como una pequeña iglesia, provista de una nave con dos tramos, sacristía y vestíbulo.

Fue realizada entre los años 1531 y 1534, con labra renacentista en los sepulcros y bóveda de crucería gótica en sus techos. Está dispuesta de manera que en un lado se encuentran algunos altares y en el otro, separados por una reja, se guardan los sepulcros reales. En el Altar Mayor de esta capilla se muestra una pintura de Maella, donde se ilustrala Descensión de la Virgen, para agradecer a San Ildefonso su devoción.

Un detalle histórico de carácter curioso es un maniquí que contiene el arnés del alférez Duarte de Almeida, militar portugués que destacó durante sus luchas en la Batalla de Toro, en la cual este personaje pierde los dos brazos y termina como prisionero de las tropas de los Reyes Católicos en el año 1476.

Como se ha indicado, en la Capilla de los Reyes Nuevos se encuentran una serie de sepulcros, como el de algunos representantes de la Dinastía Trastámara de la Corona de Castilla o Aragón; también los sarcófagos de Enrique II de Castilla con su esposa Juana Manuel de Villena.

En este mismo lugar se exhibe la estatua orante de Juan II, pero sin enterramiento; por otro lado se hallan los sepulcros de Enrique III el Doliente al igual que de Catalina de Lancáster; el de Juan I de Castilla y su esposa Leonor de Aragón y de Sicilia; todos ellos haciendo honor al nombre de esta capilla.

Órgano de la Catedral de Santa María en Toledo

La catedral de Toledo está provista de varios órganos, pero es el órgano del Emperador que está situado en el crucero el más importante; luego le sigue otro denominado General, formado por dos ejemplares conocidos como el órgano de Echevarria y órgano de Verdalonga, que se encuentran en el Coro.

A esta lista incorpora otro órgano que fue llevado por el Cardenal Cisneros para la capilla Corpus Christi, donde se realizaban los ritos mozárabes, con la finalidad de que pudieran contar con su propia música.

Esta catedral está caracterizada por poseer órganos en varias de sus capillas importantes, como es el caso de la Capilla de los Reyes Nuevos, que contiene dos, y las capillas: de Alcázar, de San Pedro y la de la Virgen del Rosario, donde cada una tiene su propio órgano para la celebración de las liturgias en ellas.

Las hermosas vidrieras de la Catedral de Toledo

La Catedral de Toledo dentro de los templos castellanos es la que ha conservado más cantidad de vidrieras en estilo medieval, contando con ejemplares cuyo origen se remonta desde el siglo XIV al siglo XVII, aunque para el siglo XVIII se les realizaron restauraciones cambiando algunos estilos. Pero entre estas antiguas vidrieras se destaca el rosetón del crucero, que se encuentra sobre la Puerta del Reloj, debido a su esplendoroso colorido.

Sobre la girola también se hallan algunas vidrieras, al igual que en la Capilla Mayor y el brazo norte del crucero del templo, donde varias de ellas están ilustradas con grandes figuras de Santos y Apóstoles.

Como referencias históricas en cuanto a las vidrieras se conservan evidencias de trabajos realizados por el vidriero Jacobo Dolfin en la Capilla Mayor, pero en la parte correspondiente a la epístola las obras fueron realizadas por maestros como Pedro Bonifacio.

En lo que respecta a las vidrieras que pertenecen al siglo XVI, fueron provistas de dibujos en estilo renacentista. Donde las imágenes correspondientes al rosetón y las que se encuentran sobre la Puerta de los Leones estuvieron a cargo de Nicolas de Vergara el Mozo. No obstante, se continuaron realizado algunas vidrieras para el siglo XVIII, con la finalidad de restaurar muchas de las que se habían deteriorado.

Bajo los acontecimientos de la Guerra Civil Española, contienda bélica que se origina durante los años 1936 a 1939; muchas de las vidrieras de la catedral resultaron dañadas, por lo cual que han sido restauradas en los últimos años del siglo XX.

El transparente de Narciso Tomé

Con el nombre de Transparente se identifica una obra realizada por el escultor barroco Narciso Tomé durante los años 1729 a 1732, con la ayuda de sus hijos. Esta obra está ubicada en el muro absidal detrás del Altar Mayor, realizado bajo el arzobispado de Diego de Astorga y Céspedes, cuya tumba está colocada a los pies del altar donde se exhibe el Transparente.

Se trata de una creación a base de mármoles, jaspe y bronce, debidamente identificada por una placa grabada en latín a sus pies. Obra polémica que generó exaltación en algún momento, pero hoy en día es contemplada con respeto y considerada de interés internacional.

La idea de crear este tipo de obra, nace de la necesidad de proveer de luz al sagrario, que se encuentra justo a su espalda; por lo cual el transparente se ilumina y reparte la luz mediante un hueco que fue provisto despejando este espacio en el muro.

El Transparente se realiza a manera de retablo, con dos cuerpos, que se encuentran sobre el óculo u orificio del muro, creando la simbología del Sol, siendo acompañado por una corte de ángeles en diferentes posturas. También hay cuatro arcángeles, con algunos pasajes sobre Gedeón, antiguo guerrero de Israel y profetas portando textos contentivos de sus adivinaciones y vaticinios.

Al observar en conjunto todo este trabajo próximo al altar, se destaca en la mesa la estatua de la Virgen de la Buena Leche, que está enmarcada en columnas con ornamentación de estilo rococó a partir del año 1730, luego se puede ver el Transparente, que luce como una vidriera adornada con un grandioso sol de bronce.

Todo ello es acompañado de relieves donde se ilustra a Abigaíl, personaje bíblico ofreciendo vino al Rey David y pan para aplacar su enojo; luego está Ajimenlec, un sacerdote que entrega a David la espada de Goliat junto al pan ya consagrado. En la parte superior está la Última Cena, con significado eucarístico.

Todo es finalmente acompañado por esculturas representativas de Esperanza, Fe y Caridad. Colocándose a los laterales de esta obra esculturas ilustrativas de Santa Leocadia y San Eugenio a su izquierda, mientras que a la derecha se encuentran Santa Casilda y San Ildefonso.

El Claustro

El Claustro de la catedral de Toledo es un lugar planeado por el Arzobispo Pedro Tenorio, con la finalidad de que le sirviera para su sepultura. Está ubicado en la parte norte, adosado a su costado septentrional y su construcción se inició para el año 1389, siendo terminada en el año 1425.

El Claustro se construye en una zona que estaba llena de puestos y tiendas de comerciantes, los cuales no deseaban vender su propiedad, esto condujo a toda una serie de discusiones hasta que ocurrió un incendio donde la mayor parte de este mercado, conocido como La Judería, quedó destruida, lo que fue aprovechado por el arzobispo para comprar en ese momento los terrenos.

Sin embargo, el relieve que había en esta zona hacía necesario mover la construcción metro y medio más por encima del nivel de la planta de la catedral; pero esta situación se solventó a la llegada del Cardenal Cisneros, quien trajo consigo ideas para dar majestuosidad a este claustro, creando galerías en su planta baja con frescos alusivos a escenas de santos.

Finalmente, el claustro se construye a cargo del maestro Rodrigo Alfonso, con grandes dimensiones, debido a que contaba con suficiente espacio y fue provistos de mucha luz con enormes arcos apuntalados y bóvedas cuatripartitas.

Cabe destacar que este claustro forma un cuadrado perfecto de cincuenta y dos metros, divido en dos pisos identificados como claustro bajo y claustro alto. Dicha estructura se une con el templo mediante la Puerta de Santa Catalina de estilo gótico y la Puerta de la Presentación en estilo plateresco, que se realizaron en los años 1565 y 1599 respectivamente.

En el claustro bajo, se ubica la Capilla de San Blas en honor a Pedro Tenorio, donde está su sepulcro. Esta capilla está decorada desde la parte superior de la cornisa al techo con ilustraciones del Credo, artísticamente creadas en función del sentido de las agujas del reloj, con catorce escenas. Luego, en la parte inferior de esta cornisa se observa una imagen del Juicio Final y escenas de algunos Santos.

El claustro alto, con su piso en menor proporción, está construido con techumbre de madera y columnas finamente realizadas en piedra, propias del siglo XVI, por una iniciativa en esta ocasión del Cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros.

Este claustro permite el acceso a dos capillas, una de ellas está situada cerca de la Puerta del reloj, y se conoce como la Capilla de San Pedro; la otra es la que hemos conocido con el nombre de Capilla de San Blas.

Curiosidades de esta Catedral

Existen algunas curiosidades que involucran a la Catedral de Toledo, entre las cuales se puede destacar el hecho de que no cuente con una segunda torre, lo que dio pie a que se generaran muchas especulaciones, como la falta de recursos económicos, la necesidad de no tocar la capilla mozárabe que se encuentra en ese lugar o el problema de espacio con respecto a la plaza que se presenta en esa fachada, que de haberse construido la mencionada torre, sería diferente de lo que es hoy en día.

Otra curiosidad guarda la fachada norte, donde se encuentra en su parte superior un reloj que tiene solamente una manija, lo que es una verdadera rareza. Este ejemplar fue construido hace más de dos siglos por Manuel Gutiérrez y en la antigüedad sonaba con golpes de yunque sobre una esfera colocada en su inferior. Cabe destacar que esta catedral cuenta con otro reloj en la torre, que tiene tres campanas y nunca ha dejado de funcionar.

En esta misma facha, entrando por la Puerta del reloj, nos encontramos con un gran cuerno que está sujeto por una cadena, colgando de las bóvedas. Dicho cuerno corresponde a uno de los bueyes que llevaron las primeras piedras para la construcción de la catedral, que murió debido al gran esfuerzo que realizó para llevar esta carga.

Otro aspecto curioso son las columnas cercanas a esta entrada, en las que se indica a media altura las sepulturas de algunos personajes que fallecieron en la época de la construcción de la catedral.

Un antecedente digno de recordar cuenta que antiguamente la fachada se iluminaba colocando velas en unos pinchos metálicos, las cuales se encendían durante la noche, lógicamente esto se realizó antes de la llegada de la luz eléctrica, pero seguro se trataba de un espectáculo maravilloso durante aquella época.

Como cierre vamos a comentar un dato curioso respecto al Altar de San Ildefonso, y es que cuando se entra a la catedral, se encuentra un pilar adosado que contiene en su interior una piedra, donde se dice que la Virgen colocó su pie cuando bajó a Toledo para consultar a San Ildefonso, por lo que la piedra se ha conservado en el mismo sitio desde entonces.

Hay estudiosos que consideran que el lugar donde está esa misma piedra, probablemente era donde existía en la antigüedad la primera iglesia de este lugar, que era una basílica visigótica, anterior a la mezquita que posteriormente se reemplazó por la actual Catedral de Toledo a la que cordialmente les invitamos a visitar, para que aprecien personalmente todas las bellezas históricas que encierra entre sus paredes esta emblemática Primada de España.

Importancia de este templo

La catedral de Toledo es un templo religioso que más allá de todo el valor histórico hallado en su contenido, al igual que sus importantes referencias artísticas, cuenta con una serie de atributos de significado teológico que son representaciones de la vida pastoral de toda la diócesis,, lo cual es apreciado tanto por los sacerdotes como por muchos de sus fieles laicos.

Otro elemento relevante dentro de la importancia que se le atribuye a la catedral de Toledo, corresponde a muchas de las actuales universidades, pues en ellas se realizan talleres de labores asistenciales y arte, que hoy día son consideradas como carreras universitarias.

Es esta una Santa Iglesia Catedral que consagrada la adoración de la Virgen María en su Asunción a los cielos, asimismo es parte de la cultura Española y deja un mensaje trascendental para muchos de los valores culturales de los hombres y mujeres que hacen vida sobre la tierra.

Les invitamos cordialmente a visitar la Catedral de Toledo, en ella descubrirán un mundo de encanto antiguo que les dejará asombrados, cada uno de sus rincones está creado con minuciosos detalles y representando elementos de enorme valor que se han mencionado a lo largo de este artículo, pero sin duda alguna lo más importante es conocerlos y vivir personalmente la experiencia de entrar en esta enorme catedral.

Ubicación y Fotos de la Catedral de Toledo

La Catedral de Santa María en Toledo, se encuentra ubicada en la calle Cardenal Cisneros de Toledo, en España. Su ubicación exacta dentro de la ciudad se puede apreciar en la siguiente imagen.

Segmento de un mapa de la Ciudad de Toledo, donde se puede apreciar la ubicación exacta de su Catedral y otros lugares cercanos de interés turístico.

En esta imagen se puede apreciar La Puerta de Los Leones y a la izquierda una estatua de San Agustín.

La Catedral Santa María de Toledo, desde una vista aérea de la ciudad.

Capilla de San Ildefonso, ubicada en la girola de la catedral.

Una imagen del Rosetón de la fachada de la catedral de Toledo, visto desde adentro.

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