Monasterio de Santa María de El Paular y la Orden de los Cartujos

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El Monasterio de Santa María de El Paular es un fantástico lugar lleno de diseño, arquitectura e historia. En suelo español, en plena sierra de Guadarrama. Muy cerca de la ciudad madrileña. Conoce aquí todo sobre este lugar y sus fundadores.

Monasterio de Santa María de El Paular

 

Historia del Monasterio de Santa María de El Paular

El Monasterio de Santa María de El Paular es un claustro situado en la comarca española de Rascafría, en el lado madrileño de la Sierra de Guadarrama, en el Valle del Lozoya, Parque Nacional Sierra de Guadarrama. El fantástico conjunto del claustro ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

Con la clasificación de Monumento desde 1876, está en posesión del estado y adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Fue, desde su fundación en 1390 hasta el siglo XIX, claustro cartujo. En 1954 el Monasterio de Santa María de El Paular comenzó a funcionar como convento benedictino.

Orígenes 

A petición de Enrique II de Castilla, el desarrollo de la comunidad religiosa cartuja se inició en 1390 y se prolongó durante algunos siglos. Fue el principal asentamiento de la solicitud de San Bruno en Castilla. La zona del Monasterio de Santa María de El Paular fue escogida por el gobernante y, según lo indicado por la convención.

Enrique II se cuidó de llamar la atención sobre su hijo, que podría gobernar como Juan I de Castilla, el punto específico de desarrollo, cercano a un reclusión que se conocía como Santa María de El Paular. Esta reclusión en realidad perdura hoy, a pesar de que ha sido rebautizada como Capilla de Nuestra Señora de Montserrat.

Arquitectura del Monasterio de Santa María de El Paular

Entre la arquitectura del Monasterio de Santa María de El Paular, su tarea tenía tres estructuras: la comunidad religiosa, la congregación y una residencia real para la utilización y el deleite de los señores. En sus inicios, se reunieron diversos instructores y diseñadores, como por ejemplo Rodrigo Alfonso, quien también intercedió en la basílica de Toledo, el morisco Abderramán.

A quién acudiría el refectorio gótico-mudéjar y Juan Guas, cabecera de la cámara y portada de la congregación y de la orden de los sacerdotes. Cuenta con una estructura octogonal excepcionalmente particular que albergaba en su interior un manantial. Después de un siglo, hacia fines del siglo XV, Juan y Rodrigo Gil de Hontañón trabajaron en El Paular.

La cerca que aísla a los dedicados de los sacerdotes fue realizada por el sacerdote cartujo Francisco de Salamanca y es un espectáculo en su género. Los conjuntos de ralentizaciones, que en 1883 habían sido trasladados a la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid, fueron suplantados en 2003 en su actual y singular área.

Monasterio de Santa María de El Paular

Esta madera de pacana del Monasterio de Santa María de El Paular fue cortada en el siglo XVI por el segoviano Bartolomé Fernández, quien también fue el autor de las ralentizaciones en la congregación de la comunidad religiosa de El Parral en Segovia.

Esto se puede demostrar por la enorme cantidad de estancias del propio alabastro como la del retablo que se arrojaron al patio de Matalobos para ocupar un lugar específico (algunas incompletas) y que han aparecido en el evento de obras tardías. Está totalmente guardado y últimamente ha pasado por una cuidadosa limpieza, que le ha devuelto todo su esplendor.

Una restauración

Durante la incautación, fueron eliminados de las mamparas de la casa y trasladados al Convento de la Trinidad, cuyos surtidos al final resultaron importantes para el Museo del Prado.

En la Trinidad se montaron sobre carcasas rectangulares, para lo cual se hicieron incrementos en las esquinas superiores, pintadas en un tono verde llano, mutilando absolutamente la primera pieza.

Cuando en 2001 el Museo del Prado intentó la reconstrucción del arreglo, Roa Estudio, la organización concedió la obra, propuso a los directivos del Museo la recuperación del diseño de semicírculo, disponiendo de los aumentos, y la Junta del Museo afirmó tal proposición.

Debido a esta norma fundamental, y al difícil trabajo de reconstrucción, ha sido concebible introducir los lienzos en un lugar similar donde estaban y para el que fueron hechos. Algunas variantes disminuidas de estas obras de arte, aceptadas como modelos anteriores, se conservan en la Quinta de Selgas de Cudillero (Asturias).

Iglesia 

Los santuarios del Monasterio de Santa María de El Paular se estructuran un encuentro que se inició en 1718,8 transformando la antigua iglesia en forma octogonal que existía para la presentación y reverencia del Santísimo Sacramento. El autor del proyecto de la compañía fue el cordobés Francisco Hurtado Izquierdo, que acababa de realizar el Sagrario de la Cartuja de Granada en 1702. Posiblemente sea la obra florida más deliciosa de España.

Incluye, desde una perspectiva, el santuario o el propio simple, que es un diseño hexagonal que alberga un asombroso Sagrario, implícito en 1724 con mármoles de tonos extraídos de las canteras de Cabra, Priego de Córdoba, Granada y la Serranía de Córdoba.

Monasterio de Santa María de El Paular

En él se colocó una enorme y elaborada custodia de 24 arrobas de plata, elaborada por Pedradas de Córdoba y que posee el punto focal del santuario, presuntamente desaparecida durante la «Francesada».

Por otra parte, una iglesia octogonal con cuatro casitas de oración y tres áreas elevadas. En ellos se resguardan tallas dirigidas a diferentes santos: Santa Catalina, Santa Águeda, San Juan, Santa Lucía, Santa Inés (entre las de San Joaquín y Santa Ana), así como las del santo pueblo cartujo: San Bruno de Colonia, San Nicolás Albergati, San Hugo de Lincoln y San Antelmo.

La mayor parte de estas tallas son de Pedro Duque y Cornejo, así mismo el creador del conjunto popular frena en la Catedral de Córdoba, con quien fueron contratadas el 20 de mayo de 1725.

El resto son de Pedro Alonso de los Ríos de Valladolid. La parte pictórica, de la que hoy quedan pocas partes, fue ejecutada en 1723 por el bujalanceño Antonio Palomino como culminación de su vocación.

Claustro

El conjunto principal del claustro dentro del Monasterio de Santa María de El Paular, es de vistoso estilo gótico, albergaba las celdas cartujanas en sus cuatro exhibiciones, dispuestas para estudio y desapego. Para mejorar los separadores interiores del grupo, realizó el pintor veneciano Vicenzio Carduccio, en el siglo XVII.

Autorizado por el Prior Juan de Beza, una progresión de grandes obras de arte sobre la existencia de San Bruno de Colonia, organizador de la Cartuja, y sobre su conjunto de experiencias. Paular Carducho, este magnífico encuentro pictórico.

En referencia a la obra de arte comprobable y ornamentada, abandonó El Paular con la incautación de 1835, siendo trasladado a Madrid. A raíz de permanecer en el Convento de la Trinidad, este arreglo de composiciones dejó de ser una unidad para ser transmitida por diversas piezas de España, por ejemplo, La Coruña, donde dieron nombre a una sala del Museo Municipal.

Mucho tiempo después, el Monasterio de Santa María de El Paular asumió el control de la obra que, controlada y clasificada, fue transmitida por otras galerías españolas. Las 52 enormes obras de arte de arreglos han regresado en 2011 al Monasterio de Santa María de El Paular, un lugar similar en el que participaron durante mucho tiempo.

La llegada de estos lienzos a su singular espacio es fundamental para el largo y fastidioso ciclo de reconstrucción del Monasterio, en el que la recuperación del Claustro ha sido el pasado avance. Esta cautelosa recuperación del Claustro, a cargo del Ministerio de Cultura, ha incorporado su enfriamiento y filtración.

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Sala capitular 

Es una pieza rectangular cubierta con tres tramos de bóveda apuntada. Durante la recuperación del siglo XVIII, se colocó un falso entablamento adornado con mensajeros celestiales y productos orgánicos policromados, a modo de escudo de Castilla, en el separador occidental del Monasterio de Santa María de El Paular.

Posee un retablo igualmente de estilo barroco, obra de Churriguera, con seis tramos salomónicos en el cuerpo focal, embellecido con santos tiburones mensajeros y abundante vegetación.

El retablo fue dirigido por una deliciosa escultura de San Bruno (hoy en las inmediaciones de la iglesia de Rascafría) a la que se unieron San Hugo y San Antelmo, que aún se encuentran en sus especialidades separadas.

En la actualidad, el santuario focal del retablo está envuelto por un cuadro de la Inmaculada Concepción que alguna vez estuvo situado en la parte superior de la curva divisoria entre los conjuntos de hermanos y sacerdotes en la iglesia principal del claustro. En la parte focal superior sobresale la Crucifixión, de extraordinaria dramatización

Arte en el Monasterio de Santa María de El Paular

A raíz de un empeño orientado a la restauración y galería del Monasterio de Santa María de El Paular y de las obras de arte que en él permanecen más de dos siglos desde su creación. Podemos pensar aquí y en los 52 lienzos que custodia Vicente Carducho (Florencia, c.1576 – Madrid, 1638), dedicados al trasfondo histórico de la solicitud cartuja.

Con la incautación de Mendizábal, los materiales, ahora mismo tienen un lugar con las Colecciones del Museo del Prado. Fueron esparcidos y guardados en varias organizaciones y estructuras registradas. Desde 2002, el centro histórico se ha ido restableciendo y reuniendo para restablecer la rectitud al arreglo y al grupo.

Además, la comunidad religiosa ha recuperado adicionalmente la Última Cena, pintada por Eugenio Orozco, del surtido del Museo Cerralbo, que probablemente abandonó el claustro de la Cartuja en una época similar a la de las obras vía Carducho.

Vicente Carducho 

Pintor italiano que mostró un movimiento productivo, y contundente en la corte madrileña dentro del Monasterio de Santa María de El Paular. Particularmente con virutas en un tema estricto en la línea del estilo contrarreforma avanzando hacia un naturalismo ocasionalmente excepcionalmente serio.

Se presentó en San Lorenzo de El Escorial en 1585 con su hermano Bartolomé, colega de Federico Zuccaro, preparándose bajo su impacto. En 1599 participó en la puesta en valor del pasillo de la reina Margarita en Madrid. Se fue a Valladolid con la corte, donde trabajó para castillos y el Monasterio de Santa María de El Paular a pedido del duque de Lerma.

En Madrid en 1607 consiguió los frescos del Triunfo de la Eucaristía para la bóveda del santuario de la residencia real de El Pardo y tras la desaparición de su hermano, fue nombrado pintor del señor en su plaza y le sucedió en el reconocimiento. de la Historia de Aquiles de la exposición de las primeras horas de la tarde de este castillo.

Al poco tiempo realizó obras de arte encargadas por el Condestable de Castilla (Briviesca) y el Rey (Encarnación de Madrid y Capuchinos de El Pardo). A mitad de camino con Eugenio Cajés, además pintor regio, realizó los frescos y materiales en la iglesia del Sagrario de la basílica toledana autorizada a través del Cardenal Sandoval.

El retablo principal de Guadalupe pagado por el gobernante y el lugar de enterramiento de Felipe III en San Jerónimo el Real de Madrid en 1621. El fenomenal seguro que apreció Velázquez en la corte de Felipe IV no impidió que Carducho abusara de encargos de estricto tema.

Orden de los Cartujos

Cada cartuja está representada por una anterior elegida por los tutores y hermanos de la comunidad religiosa. Es responsable del claustro y de las exigencias profundas y materiales de los sacerdotes.

La solicitud de la Cartuja se ha opuesto sistemáticamente a las recomendaciones de Roma de elevar a sus priores a la posición de abades, debido a la majestuosidad y boato que esto implica.

El primero coloca a los sacerdotes en varias posiciones. El vicario es el sustituto del anterior. Para ayudar a la organización del claustro, existe un comité privado compuesto por el anterior, el vicario, el procurador, un sacerdote (padre o hermano) elegido por el anterior y otro elegido por el área local.

El procurador es el sacerdote en quien el anterior delega la consideración de cuidar de los requisitos materiales, y el administrador de elaborado por los hermanos. Puedes tener un colaborador. Otra posición importante es la del as principiante, que toma su rumbo de otro mundo y comprueba su inclinación.

El sacristán se ocupa de la iglesia de la comunidad religiosa. El cantor coordina el canto del conjunto. El conserje se ocupa del cuidado de los libros de la biblioteca. Todos los cartujos están excluidos de la dependencia de sacerdotes y cardenales. Los priores informan directamente al incomparable de la solicitud, que es el anterior de la Gran Cartuja.

Hay un oficial legal principal de la solicitud de relaciones con la Santa Sede, que vive en los límites de Roma. En el aspecto monetario, los cartujos se mantienen con obsequios y trabajo de los sacerdotes. En la remota posibilidad de que no sean independientes, obtienen activos trimestrales de la Gran Cartuja.

Como un reloj, una parte general se lleva a cabo en la Gran Cartuja, a la que asisten todos los priores y delegados de los hermanos. Por lo general, los últimos catorce días y auditan el avance de la solicitud en general sus perspectivas.

Historia 

La Orden de los Cartujos (en francés Ordre des Chartreux y en latín Ordo Cartusiensis, abreviada «OCart») es una solicitud reflexiva de la Iglesia Católica, establecida por San Bruno en 1084. Su proverbio, en latín, es Stat Crux dum volvitur orbis («La Cruz constante mientras el mundo gira», o «La Cruz constante mientras el mundo cambia»).

Las solicitudes de ponderación, incluidos los cartujos, son las de otro mundo con el mayor número de individuos (las monjas son la mayor parte en las órdenes de escrutinio). La solicitud de la Cartuja es quizás la más sombría con el tiempo, es decir, representada por la franqueza y el equilibrio, al igual que siendo rigurosa en coherencia con las pautas morales.

Desde sus comienzos, ha estado necesitada sin que la extravagancia la atraiga. Los claustros del Monasterio de Santa María de El Paular se les conocen como cartujos y los sacerdotes buscan en ellos una existencia de examen y súplica. El estandarte o pauta de los cartujos recibe el nombre de Estatutos.

Misión de los cartujos 

Los sacerdotes cartujos del Monasterio de Santa María de El Paular, centrados en el sacrosanto aislamiento y la tranquilidad, viven nuestro propio carisma de compromiso selectivo con lo único fundamental, bendecido con la búsqueda de Dios en una existencia de súplica y expiación.

El propósito genuino de ser cartujo no está en la bendición cercana al hogar ni en la misión bíblica envuelta, sino que reside exclusivamente en vivir para Dios, nuestro Padre y Señor, profundamente loable que probablemente algunas personas se comprometan a vivir con él. corazón y psique bendecidos para él.

¿Cómo llegar al Monasterio de Santa María de El Paular?

Este claustro dentro del Monasterio de Santa María de El Paular, es quizás el más significativo de España, una impresión de la fuerza social y monetaria de la solicitud cartuja. Las fortunas creativas que lo hacen validan esto, por ejemplo, el estupendo retablo fundamental, tallado en alabastro o el santuario de la mente creativa abundante de barroca.

Para llegar al Monasterio de Santa María de El Paular, tan solo diríjase a Rascafría, en la zona de Cartuja de Castilla, a unos 27,5 Kilómetros. En la ciudad de Madrid, Madrid, España. Un lugar que le maravillara, detalle que se le mostrara en el siguiente vídeo. Además de invitarle a leer los siguientes enlaces.

 

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